Agua fría sobre nuestro AVE

La reciente visita a Granada del nuevo presidente de la Junta de Andalucía, señor Moreno Bonilla, ha dejado en el aire la aportación de la Junta (ya comprometida) para la financiación del proyecto de soterramiento del AVE a su llegada a nuestra ciudad. De manera sutil, aunque inequívoca, el señor presidente se ha escudado en expresiones cómo «es un compromiso del gobierno anterior, que yo no he hecho» y que él no va a «vender humo». Es decir, coloquialmente hablando, se ha «escaqueado» de comprometerse con un proyecto fundamental para Granada, largamente (demasiado largamente) demandado y esperado. Y lo hace argumentando puerilmente que no es un compromiso de «su» gobierno, como si el anterior gobierno de la Junta de Andalucía lo hubiera sido de alguna región de Uzbekistán.

Llama la atención que un asunto tan fundamental para nuestra tierra, y que tantas páginas de periódicos y minutos de radio y televisión ha llenado en los últimos años, apenas tenga reflejo en la mayoría de medios locales o lo tenga muy sesgado, que antaño clamaron contra la postergación que sufría Granada por la demora en la llegada de la alta velocidad ferroviaria. Y también llama la atención que, excepción hecha de algunos movimientos ciudadanos (firmes en su reivindicación siempre), apenas se haya alzado la voz ante un hecho clamoroso e injusto, además de perjudicial para los intereses de nuestra tierra. Sorprende especialmente, el clamoroso silencio de las organizaciones empresariales granadinas, últimamente tan dispuestas a criticar, por ejemplo, unas ordenanzas fiscales municipales pensadas para beneficiar a amplios sectores sociales, y que ahora, sorprendentemente, han callado.

La respuesta evasiva de Moreno Bonilla deja en insignificancia la buena voluntad mostrada al señalar que el soterramiento es «deseable», cuando a estas alturas resulta evidente que es imprescindible y necesario. Y desde luego, no es aceptable escudarse en una situación económica «mala» (¿cual es buena?), pues de sobra es sabido que la política es cuestión de prioridades, y no creo que nadie en su sano juicio discuta la absoluta prioridad que supone el soterramiento del AVE en Granada. Esperable el vergonzoso silencio del PP granadino, con el señor Pérez a la cabeza, sin duda más preocupado de esconderse ante el aluvión de corruptelas y juicios pendientes por el desastre urbanístico en que sumieron a Granada. Difícilmente explicable la ausencia en este tema del otrora omnipresente y locuaz líder de Ciudadanos. Insisto, el aislamiento ferroviario de Granada no admite ninguna demora más. Los perjuicios económicos ocasionados han de repararse a la mayor brevedad, y ello precisa el empuje y la voz de la sociedad granadina. Fuerzas ciudadanas, que han cumplido, fuerzas económicas y políticas, que no lo han hecho.

Urge la redacción del Estudio informativo sobre el soterramiento por parte del Ministerio de Fomento y la inmediata negociación sobre las condiciones de financiación del mismo, para relanzar políticamente la segunda fase de la llegada del AVE a Granada. No es asunto sobre el que debamos admitir retrasos, demoras ni jarros de agua fría como el que, con formas suaves, todo hay que decirlo, arrojó el presidente de la Junta. Cómo de igual manera no son de recibo las tibias o inexistentes reacciones frente a esa actitud. A estas alturas, éstas equivalen a una intolerable renuncia y a un silencio cómplice. Y creo que todas y todos estaremos de acuerdo en que es imprescindible mantener

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