El crimen de Pargo Villas (1993)

El crimen de Fargo inspiró una de las mejores producciones del neo-noir en la que se mezclan magistralmente por los hermanos Coen los géneros de suspense, policíaco y negro. Fargo es una pequeña ciudad de Dakota del Norte situada en el límite con el estado contiguo de Minnesota. Dio nombre a la excepcional película estadounidense de 1996 escrita, producida, dirigida y montada por los Coen. El filme es protagonizado por Frances McDormand como una jefe de policía de Minnesota que investiga los homicidios sucedidos después de que un endeudado vendedor de automóviles (William H. Macy) contrata a dos criminales (Steve Buscemi y Peter Stormare) para que secuestren a su esposa y de esta forma obtener el dinero del rescate de su suegro (Harve Presnell). Se estrenó en el Festival de Cannes de 1996, donde Joel Coen ganó el premio al mejor director y la película estuvo nominada a la Palma de Oro. Fue un éxito tanto de la crítica como comercial y recibió siete candidaturas a los Premios Óscar, incluyendo a la mejor película, resultando galardonada con dos estatuillas, a la mejor actriz para McDormand y al mejor guion original para los Ethan Coen. Además, consiguió otros galardones, incluyendo el Premio BAFTA a la mejor dirección, para Joel. Es un largometraje de tal consistencia creativa que en 1998, el American Film Institute la designó como una de las cien mejores películas estadounidenses de todos los tiempos. Tanto que en 2006, la película se consideró “cultural, histórica y estéticamente significativa” por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, siendo declarada como una obra que debía ser preservada en el National Film Registry, logrando así ser uno de los seis filmes en haberlo conseguido en su primer año de elegibilidad. Con gran aceptación por parte de la crítica en 2014 se estrenó una serie de televisión del mismo nombre inspirada en la película y ambientada en el mismo universo de ficción. La serie es también magistral y sus guiones casi imposibles por la realidad que describen.

El Fargo español

La realidad supera la ficción demasiadas veces, así que muchos guionistas buscan directamente casos reales para escribir thrillers y series de terror. Saben que la inmundicia de algunos seres humanos puede ser la mejor fuente de inspiración para inquietar al espectador. Seguramente muchos espectadores de estas producciones, como muchos lectores de novela negra, pensaron que lo ocurrido en Fargo era algo inverosímil. Sin embargo, quizá no fue una ocurrencia tan loca de los guionistas. Lo mismo sucede con American Horror Story, Mentes Criminales y hasta The Good Wife, producciones en la que sus creadores acuden a la realidad para inspirarse.

Igualmente podría haber sucedido con el crimen que a continuación se va a narrar y los que sucedieron después y que algunos señalaron que podrían guardar relación con el asesinato de Pargo Villas, S.A. En su conjunto podría inspirar una producción a modo de Fargo Español. Incluso, en este caso, la denominación del lugar donde sucedió el crimen es similar.

Un día cualquiera

Los días previos a la celebración de la festividad de la Asunción del año 1993 fueron especialmente calurosos. La festividad caería en domingo por lo que las vacaciones laborables se prolongarían hasta el lunes 16. El largo fin de semana y las altas temperaturas estivales presagiaban que la costa granadina habría de estar abarrotada de visitantes para disfrutar en distintas localidades como La Mamola, Motril o Almuñécar, de la celebración de sus fiestas patronales en honor de la Virgen del Carmen, de Nuestra Señora de la Cabeza y de la Santísima Virgen de la Antigua. Sin embargo, no todo iba a ser esplendoroso y positivo, especialmente en la localidad de Salobreña, en la que se perpetraría un terrible crimen el viernes 13 de agosto, en el interior de las oficinas de la inmobiliaria Pargo Villas, S.A.

Torturado

Alfonso Cárdenas Vetrel —en algunos documentos aparece también como apellido Vestter— hijo de español, Juan Cárdenas, y de la ciudadana de origen alemán Tea Vetrel, era un empresario de Salobreña muy conocido en la zona de la costa granadina por sus actividades inmobiliarias. El hallazgo de su cadáver por un empleado en el interior de su oficina con claros signos de haber sido torturado, pocas horas después de que unos individuos extranjeros preguntasen por él en el Hotel Salobreña de la localidad, desató una intensa labor de investigación de los agentes de la Guardia Civil con el fin de localizar a los autores del crimen.

Las primeras averiguaciones determinaron que los investigadores de la brigada de homicidios de Guardia Civil de Granada establecieran que el homicidio se pudo deber claramente a un ajuste de cuentas, principalmente por el modo en el que fue hallado el cuerpo de la víctima, amordazado, maniatado, degollado y con varios disparos —al menos tres se computaron inicialmente—, en distintas partes del cuerpo. Asimismo, la sospecha de que los autores habrían huido inmediatamente con destino a su país de origen y que pudieran hallarse en tránsito por el país, hizo que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado desplegasen una ardua labor de búsqueda de dos hombres, presumiblemente ciudadanos de nacionalidad alemana, especialmente en los pasos fronterizos, como presuntos autores del asesinato.

Los resultados de la autopsia ordenada por el Juez José Revilla, titular del Juzgado de Instrucción número 4 de Motril que se hizo cargo del conocimiento de las diligencias, pondrían de manifiesto que Alfonso Cárdenas Vetrel había sido torturado, golpeado y muerto tras recibir no tres, sino un total de siete disparos, uno de los cuales le había provocado una profunda herida en el cuello, resultado de la trayectoria del proyectil, por lo que no había sido degollado.

Ajuste de cuentas

Cárdenas, un hombre muy apreciado por unos y denostado por otros en la localidad de Salobreña, era el administrador de la sociedad mercantil Pargo Inmobiliaria, dedicada a la compraventa de parcelas y al alquiler de chalés y apartamentos. Al parecer atravesaba algunas dificultades derivadas de la gestión de su actividad, donde había recibido distintas acusaciones de estafa y fraude en sus negocios. Distintas fuentes pondrían de manifiesto a los investigadores que la muerte del empresario con toda probabilidad estaría relacionada con alguna doble venta efectuada a varias personas de varias casas situadas en la urbanización que había promovido en el Monte de los Almendros en Salobreña, por lo que se encontraba incurso en varios procesos judiciales por estafa inmobiliaria. La circunstancia de que la urbanización estuviera habitada prácticamente en su totalidad por extranjeros de nacionalidad alemana hizo que la investigación se dirigiera principalmente a tratar de esclarecer en este entorno, lo sucedido. También fue esta la razón por la que se estableció como móvil del crimen el de un ajuste de cuentas debido a las sospechas de irregularidad en su gestión, por lo que Cárdenas habría sido asesinado por varios asesinos, profesionales a sueldo, a los que se les habría encargado su muerte.

Muy educado, extrovertido, separado y con dos hijas, Alfonso Cárdenas era una persona controvertida por sus actividades. Poseía también intereses inmobiliarios en Sierra Nevada y contaba, según informó el periódico granadino Ideal, con la asesoría jurídica de un conocido bufete de la capital cuyo director era en el momento de ocurrir los hechos consejero delegado de CETURSA, la sociedad encargada de gestionar la estación invernal y realizar los preparativos para el campeonato mundial de esquí que habría de celebrarse en el invierno de 1995, donde podría tener también intereses.

Se barajaron otras hipótesis y se siguieron distintas líneas de investigación dado que la personalidad activa de Cárdenas le había llevado entre otras cosas a intentar entrar en política, habiendo intentado acceder al gobierno municipal de Salobreña con una candidatura independiente varios años atrás, pero sin que lograra obtener representación. No obstante, esta línea de investigación fue pronto abandonada por la Policía Judicial de la Guardia Civil cuando se pudo comprobar que, en este ámbito, como tampoco en otros, Cárdenas no tenía enemigos ni posibles cuestiones pendientes.

Dos sospechosos

La policía judicial encargada del caso indagó minuciosamente y con toda la celeridad sobre la presencia de los dos extranjeros alemanes en el pueblo el jueves 12 de agosto. Ambos individuos despertaron las sospechas de los empleados del hotel Salobreña, situado muy próximo a las oficinas de PARGO VILLAS, S.A. donde Cárdenas aparecería asesinado, por el comportamiento que ambos tuvieron. Solo hablaban alemán y se presentaron en la recepción mostrando un papel en el que estaba escrito el nombre del empresario, preguntando por él y dónde podían encontrarle. En ningún momento dieron la impresión de ser turistas. Si que dieron la impresión de ser unos matones y de estar nerviosos y tensos.

Cuando nadie pudo indicarles con detalle la localización del empresario, tras efectuar una llamada telefónica, tomaron un taxi y se marcharon en dirección a Motril. La tarde de ese mismo día Alfonso Cárdenas fue visto por última vez y con toda probabilidad fue asesinado aquella misma noche en su oficina.

Oficinas cerradas

No se conoce qué pudieron hacer aquellos dos individuos extranjeros cuando abandonaron el hotel. Por la documentación del juzgado que instruyó las diligencias y que inmediatamente decretó el secreto sumarial con la intención de no obstruir la investigación en curso, no se puede establecer bien lo sucedido. Al parecer los dos sospechosos pudieron dirigirse hasta algún lugar en donde un contacto les habría facilitado el modo de localizar a Cárdenas y en tal caso habrían acabado encontrándose con él en la inmobiliaria, en las oficinas y locales de PARGO VILLAS, S.A, ubicadas en la carretera que conduce de Salobreña a Almuñécar. A la mañana siguiente sería encontrado en su interior maniatado, acribillado a balazos y con claros signos de haber sido torturado, el cuerpo sin vida de Alfonso Cárdenas Vetrel.

Las pesquisas policiales continuaron durante meses, pero nada se pudo esclarecerse a pesar de la insistente investigación seguida por la Policía Judicial.

Cómo sucedió

Nunca se ha llegado a saber con detalle cómo sucedió el crimen y cómo fue la muerte de Alfonso Cárdenas Vetrel. Sí que se conoce que murió tras una larga tortura de varias horas, durante las cuales trató de escapar siendo capturado por sus asesinos que lo volvieron a introducir en el interior de la oficina de Pargo Villas, S.A. Una adolescente, Leticia N., que estaba en una casa próxima a la oficina escuchó varios disparos seguidos aquella noche y alarmada lo hizo saber a su abuelo paterno, quien le quitó importancia a lo que había escuchado, pensando que era otra cosa sin importancia.

Los dos sicarios que preguntaron por Cárdenas en el Hotel Salobreña venían decididamente a matarlo, a ajustarle las cuentas, con seguridad fueron enviados por alguno de los clientes de Vetrel contrariado por los negocios realizados con él. Aquellos eran dos tipos extraños, uno de ellos muy grueso y fornido, tanto que el volumen de sus brazos llamó la atención de los empleados y del personal del hotel que los atendieron, y el otro un tipo nervioso y mal encarado. Llegaron en un coche que los dejó en la puerta del establecimiento conducido probablemente por un tercer hombre, bien otro cómplice en el asesinato, o el individuo por cuenta del cual actuaban, que al parecer los aguardaba en algún lugar en la localidad de Salobreña. Tal vez una cafetería. A él precisamente irían a buscar después de abandonar el hotel y salieron para buscar a Cárdenas.

Lo que sí se pudo esclarecer por los testigos que declararon ante la Guardia Civil fue que el jueves 12 de agosto de 1993 los dos tipos de presumible nacionalidad alemana se apearon del vehículo que los traía en la puerta del Hotel Salobreña y que después, ambos, con claro aspecto de ser sicarios y hallarse muy tesos, preguntaron en la recepción, mostrando el papel en el que tenían escrito su nombre, por el lugar donde podrían hallar a Alfonso Cárdenas Vetrel. El director del establecimiento trató de ayudarlos a pesar de la sospecha que levantaban, intentando localizarlo telefónicamente en su oficina, lo cual no consiguió. Posteriormente, tras telefonear no se sabe bien a quién, pero parece que a un tercer individuo que los aguardaba en una cafetería del pueblo, abandonaron el establecimiento.

Con la ayuda del tercer individuo que fue quien probablemente los había llevado en un vehículo hasta la puerta de hotel un rato antes, localizarían a Cárdenas y acabaron con él en el interior de la oficina, situada a unos trescientos metros del Hotel Salobreña. Allí lo torturaron presumiblemente con la intención de cobrarse lo que el mandante del criminal encargo le habría entregado a Cárdenas, golpeándolo y asestándole hasta un total de 7 disparos en las piernas, brazos, hombro y en el cuello. La trayectoria de este último fue el que se confundió con una herida por degollamiento.

Varios años después

A pesar de todo el esfuerzo desplegado por los agentes de la Policía Judicial de la Guardia Civil la investigación no dio resultado efectivo. No obstante, a pesar de que el Juzgado de Instrucción acordó el sobreseimiento y el archivo provisional de la causa conforme al art. 641 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, la investigación continuó abierta. Fue así que varios años después dos agentes de la Guardia Civil se personaron en el Hotel Salobreña y pidieron al director que los acompañara hasta Granada, a un bar situado en una calle principal, para ver si reconocía al propietario de este establecimiento como uno de los individuos que le preguntaron por Cárdenas el día antes de ser hallado su cadáver. El individuo fue reconocido como uno de los que el día previo a ser hallado el cadáver de Alfonso Cárdenas había estado en el hotel preguntando por su él. Fue llevado a Motril y nuevamente reconocido en una rueda de reconocimiento. Sin embargo, su defensa consiguió que quedase en libertad y que posteriormente no se pudiera dirigir la acusación contra él.

¿Otros crímenes?

Y como en el caso de Fargo hay quien mantiene que aquel crimen tremendo de Pargo Villas trajo otros terribles. Una mujer relacionada sentimentalmente con Alfonso Cárdenas Vetrel fue asaltada en su domicilio por unos matones que la golpearon y violaron salvajemente y pocos años después otra ciudadana alemana que vivía en la urbanización promovida por Cárdenas apareció asesinada. Su caso, como en el de Alfonso Cárdenas Vetrel sigue sin resolverse.

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