«El suflé estaba subiendo. Tiempo para el M.N.I. del populismo en Madrid”

Este texto es una transcripción del hilo de Twitter escrito por el autor a las 8:53 pm del 05.05.21, por lo que conserva algunos modos de escritura propios de ese medio.

La verdad es que estoy todo el rato pensando si escribo o no escribo. Por un lado, pienso que la izquierda (la izquierda de verdad, quiero decir los votantes de Unidas Podemos en Madrid, esos 261.010 valientes, críticos…, pero también todos los que desde las fuerzas llamadas progresistas esperaban, soñaban, necesitaban un cambio del gobierno de Madrid), necesitan, necesitamos todos, un tiempo para procesar lo que ha sucedido; pero, por otro lado, veo a la gente muy decepcionada, preguntándose cómo ha podido suceder, lamentando la marcha de Pablo Iglesias. Demasiada tristeza, demasiado desasosiego para dejarlo pasar a mañana o al resto de días. Tengo la tarde fatal, apenas me queda tiempo frente a mi ordenador, e intentaré escribirlo de mejor forma para Facebook o para enviárselo a mi buen amigo Juan Pérez, a ver si me lo publica en La Voz de Granada. Ya se verá. Pero necesito contaros mi visión del asunto.

Empezaré por decir que hoy es un buen día. Puede resultar extraño dada la hecatombe de las fuerzas PSOE, Más Madrid y Unidas Podemos, cuya estrategia de ir cada una a su bola se ha estrellado. Dos añitos más aguantando la desfachatez, la chulería, la corrupción de la red clientelar insoportable del Partido Popular. Dos añitos más viendo sonreír a la Monasterio, con ese cinismo de clausura, demonizando a menores, mintiendo a cada frase, exaltando a Franco… Todo terrible.

Es verdad que el PSOE («en su conjunto» -hasta las narices de la muletilla del Sanchismo-) y Gabilondo «el sereno» no lo han podido hacer peor. Cierto también que aún nos duele a muchos cómo se ha descompuesto el panorama a la izquierda del PSOE, con grupos catapultados por Podemos. Y cierto también que, probablemente, ni Sánchez, ni Iglesias, ni Mónica García, ni Gabilondo, tuvieron la habilidad de alejarse del discurso político que ha ido marcando Ayuso/M.A.R. y compañía, y que, seguramente también, le hemos hecho la campaña entre todos, nombrándola a cada paso, entrando «al toro» de cualquiera de sus provocaciones y sandeces, tratando de denunciar los sobrecostes de IFEMA, del Zendal, las irresponsables «aperturas» y enfrentamientos con la Mesa Interterritorial, su negligencia con la Covid-19, sus decisiones criminales con los ancianos en la 1ª ola, etc. Pero hemos opacado nuestras propias propuestas, nuestro propio discurso, y cuando nos hemos querido dar cuenta ya era demasiado tarde, el monstruo ya estaba creado.

La cuestión es que Ayuso es un fenómeno que trasciende de todo esto que estoy contando. En España se lleva años maniatando a la población: la crisis de 2008, con el estallido de la burbuja y el despilfarro fruto de un sistema básicamente corrupto, sin evolucionar, sin diversificación, desigual a más no poder, ha precarizado a las clases populares; el desmantelamiento de lo público. TODOS LOS MEDIOS MASIVOS han impulsado la cultura del miedo: el miedo al otro, al refugiado, al m.e.n.a., al «okupa», pero también con las miserables ideas reaccionarias de hace 80 años: la llegada del comunismo, el separatismo, la cuestión “identitaria”, y un telediario tras otro, un periódico tras otro, una tertulia tras otra, «hemos» dejado que la gente se cargue de temor, de miedos irracionales, exagerados, absurdos, y también de odio, de animadversión, de fanatismo, lo que ha llevado a la REACCIÓN, y esto no es un fenómeno solo de aquí o en España. Reacción a cualquier cambio, a cualquier alteración, negación al futuro mismo, al cambio climático, al drama contemporáneo de las migraciones, negación a la solidaridad, a la lucha contra la desigualdad, tratando cada uno de quedarse con lo q tuviera (aunque fuese una miseria), etc.

Es ESTO anterior lo que provoca «fenómenos» como el despropósito de Ayuso. Una persona sin preparación, sin cultura, sin ninguna capacidad para mirar al desfavorecido, para mirar la complejidad de la realidad q una comunidad como Madrid tiene delante, ni sus retos ni sus problemas: DESASTRE. Súmale a esto la pandemia y el miedo a la muerte, el hartazgo, la pobreza o la falta de ingresos, y el enfado fácil, alimentado por la confrontación con el gobierno (con todos los odios artificiales inducidos por los mass media), etc., y surge la voz absurda y faltona de Ayuso.

Y es aquí donde llego al punto clave de lo que quiero transmitiros. Las elecciones de Madrid estaban «bien» puestas para los intereses de Ayuso, esto es, quien fuera que las precipitó sabía lo que hacía: EL SUFLÉ DE AYUSO ESTABA SUBIENDO. Hablamos de populismo puro y duro. Llamadle como queráis, pero los fascismos son populismos, y necesitan un liderazgo muy fuerte, que no solo es una construcción estratégica, sino que a veces, simplemente, surge. Ayuso es, en ese sentido, «un surgimiento», una puñetera casualidad con la que se ha encontrado el PP en la época de mayor necesidad de respuestas SIMPLES Y TOSCAS, en la época de mayor miedo y de mayor odio inducido por los franquistas 2.0. de VOX y compañía (no es más que una escisión del PP, no lo olvidemos, PP es VOX sin cubata), «surge» un personaje que va que ni pintado: IDA. Y a cada sandez más gorda, más titulares, y más medios difundiendo, más críticos confrontando, y a la siguiente gilipollez, al siguiente escarnio, al siguiente bochorno, a la siguiente corruptela, la rueda daba otra vuelta más…y ahí hemos picado TODOS (también me incluyo).

Pues bien, estos fenómenos populistas son MODAS, son ciclos que tienen su duración, que no se desmontan en semanas, ni en meses siquiera. Habrían tenido que hilar demasiado fino las fuerzas «progresistas» para deshacer la inercia, haber funcionado como un puñetero reloj suizo. Dicho de otro modo: Isabel Díaz Ayuso NO HA ALCANZADO AÚN SU MÁXIMO NIVEL DE INCOMPETENCIA. Cuando lo alcance, entonces bajará el suflé, entonces será “batible”, y para ello, los partidos que quieran desbancarla han de trabajar duro y prepararse. La cuestión es que, para ello, para cuando Ayuso (IDA) alcance su M.N.I. (máximo nivel de inutilidad): de corrupción, bochorno, vergüenza ajena (no sé si recordáis a su predecesora robando 2 botes de crema anti-edad, noticia guardada años, tras haber mentido en plena cara de 47 millones acerca de su NO TFM), tendrán que sufrir en Madrid, tendremos todos que sufrir más desmantelamiento de LO PÚBLICO, menos inversión en Sanidad, más apuesta por la concertada y la privada en educación, más desigualdad, más vulnerabilidad social, mayor impacto del Cambio Climático en Madrid, mayor desatención a nuestros mayores, mayor olvido de nuestros jóvenes, subidas en los precios de la vivienda, Madrid convertido en barra y discoteca de medio mundo, una capital europea con propuestas de pines parentales, fiestas taurinas, machismo y desatención a las mujeres.

Lo lamento, lo siento mucho por tod@sl@smadrileñ@sque van a sufrir un desgobierno como el que les espera, pero los ciclos populistas son así, es más, el fascismo necesita una confrontación mucho más clara y más rotunda, y esta solo se consigue con una fuerza social total, con la oposición descarada de todos los demócratas. La pregunta es: ¿Hay suficientes demócratas en Madrid como para parar a una ultraderecha venida arriba? Yo creo que sí, que la habrá, pero hay que ver tocar fondo a este ciclo infame populista y fascista, y mientras luchar, luchar con las fuerzas que quedaron, organizarse mejor, seguir denunciando sin darles la más mínima publicidad, no entrando en compartir ni una sola imagen ni titular sobre sus miserias y estupideces.

Pero esta lucha lleva su tiempo. Hoy es un buen día, porque GRACIAS a las elecciones hemos quitado la careta al PP(VOX), que solo apuntándose al negacionismo, a priorizar «la economía» a la salud (esto es falso, Madrid encabeza los peores datos de exceso de muerte por la pandemia), a alinearse totalmente con el discurso xenófobo, racista, machista, franquista de VOX, etc., ha logrado estos resultados, PORQUE SE HAN EXTREMADO en una época de emergencia de la extrema derecha, pero no es un subida del PP, sino del fenómeno populista que encarna Ayuso.

Me tengo que marchar, trato de seguir mañana, cuando logre ordenar mis ideas y, con plena convicción, darle las gracias y mis felicitaciones a Pablo Iglesias, por los diferentes movimientos que ha hecho hasta llegar al día de hoy, por cómo me alegro de que dé este paso para su bienestar personal, y explicar también por qué creo que es un día de crecimiento para Podemos como partido.

Pero todo eso será mañana, mil gracias por leerme hasta aquí (quien haya llegado), yo mismo he tenido que volver sobre mis pasos para no perderme. Espero haberme sabido explicar.

 

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    Ángel F. Avidad 4 meses

    Si. llevas razón en todo. Hay que tener en cuenta que la lucha de la izquierda no es fácil, es difícil ir a contracorriente. Es la historia que se repite: Santigo Carrillo, Julio Anguita, Pablo Iglesias fueron expulsados del sistema con la connivencia de los poderes fácticos y ciertos sectores del PSOE, véase por ej.Felipe González.Pero no hay que desanimarse, la lucha es largo y dura hasta la victoria final

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