La mirada a la vida en «Crónica del Vértigo»

La mirada a la vida en «Crónica del Vértigo»

Hermógenes Patón es director en el IES El Temple de Granada, pero también poeta, además de gran aficionado al cine. Llega su primer libro Crónica del vértigo, editado por Esdrújula, como una llamarada que nos ilumina, una luz que tiene fulgor en versos bien hilados, que llevan su peso y su sombra.

En el primer poema del libro titulado “Esta noche”, podemos sentir el tacto de la mirada de un hombre que mira a una niña entre los brazos, en un acto de generosidad y de amor: “Esta noche he dormido sobre tus lágrimas calientes, / metralla de un alma en ebullición. / Esta noche te he contemplado anclada en mi centro, / en místico éxtasis desordenado. / Esta noche he atrapado a tu niña / entre mis brazos y mi pecho”.

Nos dejan estos versos la huella de un amor, que estalla: “metralla de un alma en ebullición”; que es furor, pero también sosiego: “Esta noche he atrapado a tu niña / entre mis brazos y mi pecho”. Vive en el poeta el deseo, la luminosidad de un cuerpo al que ama, el tacto de un ser al que recorre lentamente, pero también un universo interior, donde vive y se asombra de lo que le toca vivir.

Porque dirá después que “la vida ya nos atropella ella sola”, vida que arrasa, que nos desvela, que se cierne sobre nosotros. Hay en el poeta afán de sosiego, de calma, de cerrar las cancelas de la casa y mirar la vida con detenimiento en los brazos del ser amado, sin que nada perturbe ese afán de ser uno con el otro, sin la luz que ciegue de un paisaje exterior.

Hermógenes Patón se sumerge en el verso, quiere ser también el poema que compone, buscar en él su luz, su mundo verdadero. Así lo podemos ver en “Ser poema”, cuando dice: “Siempre he deseado ser poeta o, mejor, ser poema. / Poema de versos libres, / sin rima y sin métrica definida. / Poema sin estrofas, de ritmo cambiante / y encabalgamientos abruptos. / Poema desestructurado / inefable e indefinible”.

Sin duda, ese acercamiento a la creación lo convierte en un ser que mira por dentro las cosas, que no entiende el furor sin el sosiego, donde el arte de crear sea también un ejercicio sin reglas, libre y verdadero. Nos ofrece una reivindicación de la poesía como ejercicio que es espejo de la vida, donde podamos vivir sin freno y sin concesiones, pero a la vez buscando siempre la quietud después del furor de la batalla.

Todo el libro respira ese deseo, esa búsqueda de la calma en un hombre de gran actividad, donde la creación sea fuga y vuelta hacia sí mismo, encuentro con el ser verdadero que anida en él. El poeta es consciente de la dureza de la vida, de todo aquello que nos quita y lo que nos da, por ello dice en “Duele” lo que sigue: “El dolor siempre vuelve. / Muerde aquí. / O allí. / Duro, intenso, constante, agudo…como sea”. Cree el poeta que el dolor regresa siempre, nunca queda vencido y se empeña en herirnos, aunque nos deje pequeñas treguas, regresa para herir al guerrero que es hombre ante la batalla de la vida. Esa analogía está presente en el libro: somos héroes que luchamos contra molinos que en realidad son gigantes.

Y en el poema “Varado” vuelve al dolor, pero sabe que tras la lágrima vendrá el abrazo o el afecto, el sosiego tan añorado: “Siento que todo lo que algún día fui o seré / o me gustaría haber sido / está suspendido en un letargo absurdo”. El hombre insatisfecho, no correspondido, el hombre que se ve en el espejo y se busca para encontrar el fracaso o la discordia con todo lo soñado.
Hermógenes Patón logra un libro que va andando despacio hacia el viaje por el ser y el no ser, por el personaje que somos y el que intuimos y que nos desgarra, pero también nos ilumina.

Y, para concluir, el poema “La vida mancha” que deja eco, porque es cierto que el vivir es pérdida, fracaso y sombras, aunque a veces nos recoja la luz del amanecer y su esplendor: “La vida mancha. / Nos ensucia las manos, la cara y el alma. / Nos embarra lo vivido / y llena de lodo los recovecos de la memoria”.

Al final, el poeta sabe que el recuerdo también nos hace daño, pero somos guerreros y seguiremos ante el vértigo de la vida. Por ello el libro es una Crónica del vértigo, como dice su título, somos perdedores, pero no nos rendimos, la lucha siempre está presente. Un libro luminoso y esclarecedor de un poeta que seguirá tejiendo versos llenos de luces y sombras.

TÍTULO: CRÓNICA DEL VÉRTIGO /AUTOR: HERMÓGENES PATÓN /EDITORIAL. ESDRÚJULA. AÑO: 2021

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