Los remedios de Bahí de la Pera

A mediados del siglo XIX y por tierras catalanas cabalgaba, sin ser rondeño, un famoso bandolero que operaba en la Garrotxa y en el Gironés, de quien nos habla sesgadamente Joan Perucho en sus exquisitas letras.

Aparte de sus correrías como salteador de caminos, Bahí de la Pera fue una verdadera eminencia en el arte de curar los males más diversos y las dolencias más extrañas. Las ideas y recetas de Bahí de la Pera fueron despreciadas en su tiempo y sospechosas por ineficaces, sin embargo, avanzado el siglo XX, se inauguró todo un proceso de rehabilitación y reconocimiento que ha llegado a titular al buen bandido como ‘célebre doctor’.

También se afirma que, habiendo hecho un pacto con el demonio, el señor Bahí podía transformarse en mujer de gran belleza, si bien con aliento fétido y corrompido. Así, el curandero catalán, ha sido temido, envidiado y remedado aún en nuestros días.

En el libro Estética del gusto de 1998 y en otros escritos anteriores, mi admirado Perucho se hace eco de algunas recetas de este autor, de las que seleccionamos una muestra dejándolas en su pintoresco lenguaje.

REMEDIO PARA EL HÍGADO PAJIZO: «Cójanse tres boñigas gordas de caballo o bien cuatro pequeñas y secas; bien desmenuzadas, mézclese con medio porrón de vino digestivo, déjese reposar y guárdese en una botella que permanecerá al sereno por espacio de veinticuatro horas; cuélense y háganse tres porciones que se tomarán por la mañana en ayunas durante tres días; si en los tres días no se logra la curación, repítase la misma operación. Es conveniente preparar al paciente ocho días antes de tomar dicho remedio, dándole una bebida de agua de cebada después del chocolate.»

REMEDIO PARA LA SORDERA: «Cójanse unos pocos escorpiones y, con unas tijeras, arránquense cabeza y cola, cójase una porción de huevos de hormiga y, colocado todo ello en un plato, cuézase con aceite común, jugo de cebolla y aguardiente; hiérvase hasta que el jugo de cebolla se haya consumido untándose con dicho aceite las orejas por dentro.»

REMEDIO PARA LAS LOMBRICES Y PARA HACER DE VIENTRE, NIÑOS Y MAYORES: «Cójase pepinos silvestres o pepinillos, trujetas, lombrices de tierra y piel de serpiente y, una vez cocido con aceite natural, úntese el vientre.»

REMEDIO PARA CURAR LLAGAS CENCERADAS: «Cójase una porción de tocino muy rancio o viejo, déjese fundir en un plato y luego mézclese con una porción de polvos de vendín y un poco de agua de arroz; remuévase fuera del fuego hasta que se haya enfriado y, una vez hecho el ungüento, aplíquese a la llaga o cáncer con un paño pequeño.»

REMEDIO SEGURO PARA EL MAL DE PIEDRA: «Cójase en primavera una porción de flor de nogal, déjela secar a la sombra y en el momento de su uso y, una vez hecha polvo, por la mañana échese lo que quepa en una moneda de media peseta en un vaso de vino blanco y tómese en ayunas; si sigue con el tratamiento se curará.»

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