¡Sálvanos, Aquaman!

Queridos dioses:
Vosotros sabéis que no me gusta escribir ni meterme con nadie, pero es que estoy un poco molesta. Sé que solo me acuerdo de vosotros cuando truena, pero tampoco lo veo yo eso un motivo para ensañarse así conmigo. Solo quería deciros que ya me he cansado de vivir momentos históricos: uno vale, dos bueno, tres ya se me está haciendo pesado. Dejad algo para mis nietos, alguna cosica, que van a ser una generación superaburrida y yo voy a ser una abuela superpesada cuando me ponga a contar batallitas: que si sobreviví a una pandemia mundial, que si vi como un volcán se tragaba los cementerios, que si presencié el comienzo de la tercera guerra mundial…. Coño, dejad algo para los demás. Es que ahora mismo me levanto por la mañana, cojo el café y me encuentro un Tyrannosaurus rex corriendo por mi patio y lo veo hasta normal: cuchi, que boniiico. Le echo hasta galletitas.

Por no hablar del cielo ese naranja que nos mandásteis el otro día, que a mí me pilló en el cementerio y ya veía a los jinetes del Apocalipsis cabalgando entre las nubes de barro. Yo les hubiera dejado que me llevaran, porque este sin vivir en mí que no me hallo, a lo Santa Teresa, no lo llevo bien. Si me queréis matar matadme ya, pero este que si sí que si no me está poniendo nerviosa.
Qué ya que estáis mandadme el apocalipsis zombi para que me valgan de algo las once temporadas soporíferas de The Walking Dead que me he tragado. ¿Me voy haciendo el bate para reventar cabezas? Que yo soy de mucho pensar y todos los zombis van a querer mi suculento cerebro.

Si estáis emulando las siete plagas de Egipto por favor evitad las langostas, que me dan mucho asco. Mejor plaga de algo con pelo y eso… A ver qué os parece una plaga de Jasones Momoas que tiene pelazo y da menos grimilla que los minisaltamontes esos asquerosos. La plaga que me da más miedo es la de la muerte de los primogénitos, más que nada porque soy hija única y caigo fijo. Ahorráosla, please.

¡Esto con las señoritas victorianas no pasaba! Si veo que la cosa se pone achuchada saldré al balcón para coger las fiebres tifoideas y morir en mi lecho bella y nacarada (lo de nacarada es porque soy muy blanca y resplandezco al sol; vamos, que os dejo ciegos a todos en la playa cuando me quito la camiseta).

Es que si lo llego a saber hubiera preferido morir en la primera ola de COVID, que lo de morir achicharrada nuclearmente como que me apetece menos. En marzo de 2.020 hubiera muerto pensando que después de la pandemia el mundo iba a ser mejor y que todos nos íbamos a querer mucho, mucho. Me hubiera ido al otro barrio con la esperanza de un mundo con purpurina y unicornios y no con la certeza que tengo ahora de que somos lo puto peor.

Que yo sé que tengo mala gaita, que rabio mucho, que odio a toda la especia humana y eso, pero yo que sé, dadme un respirico. Os prometo que si paráis el Apocalipsis dejo de decir palabrotas una semana, palabrita del Niño Jesús, y el próximo artículo lo escribo bonito y presioso sobre la bondad y la belleza del mundo este que nos estamos intentando cargar.

Pd: el libro de este mes es Dr. Jekyll y Mr. Hyde de Robert L.Stevenson, supongo que lo habréis adivinado leyendo la carta XD ( es ironía).

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COMENTARIOS

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    Pepita S 1 mes

    Cómo siempre, me ha gustado. Y el encanto qué le has puesto del «ico», como respiración y bonico..jajaaa. tienes que cumplir, y no decir palabrotas en una semana. Qué cosas, ha estado gracioso, dentro de todas las desgracias, habidas y por haber. «Pobrecicos» nietos. Espero el próximo. Besitos.

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    Isabel 1 mes

    Es delicioso leer a Georgina todos los meses, es original a tope, se ríe de todo lo q se menea. Gracias por las letras q te curras y q te inventas. Esta chica tiene futuro. Gracias la voz d Granada..

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