Víznar: Palacio del Cúzco

Corría el año 1780, estamos en el Reino del Perú. Los criollos, encabezados por Juan Bustamante Dueñas,  Tupac Amaru III, se revuelven contra el rey Carlos III. Y aquí entra nuestro personaje, el arzobispo de Cuzco y otras parroquias, criollo también él,  D. Juan Manuel Moscoso y Peralta que  apoya a Tupac Amaru,  aunque no parece tener muy clara su posición en esta contienda y acaba, al parecer, traicionando a los rebeldes y sale corriendo, bueno, en el primer barco que partía, en dirección a España. Aquí, se justifica ante el rey, quien lo disculpa en todo y le da el arzobispado de Granada.

Para conseguir esto, Su Excelentísimo e Ilustrísimo que además de sus grados religiosos poseía una gran fortuna, hace unas donaciones generosas a la corona, para sufragar gastos y ya en Granada, dona una custodia a la catedral, de plata y piedras preciosas que luego se llevarían los ocupantes franceses, a los que él festeja, e incluso les cede la curia como su cuartel general. Algunos, lo llamarán afrancesado y “el Richelieu Criollo”.

Pero D. Juan Manuel Moscoso y Peralta, que empezaba a veranear en Víznar, donde la curia tenía una casita en la que aliviaban las calores los prelados, vio que merecía otro tipo de residencia más acorde con su nivel económico y también intelectual.

Así, edificó un palacio, que hoy está situado en el centro de la población de Víznar, pero cerrado a cal y canto, junto a la iglesia de Nuestra Señora del Pilar, esta sí está abierta a la feligresía y visitantes,  y con un escudo de armas visibles en su fachada, el de la familia Moscoso Peralta y algunos símbolos catedralicios.

Estamos a finales del siglo XVIII  y este edificio se hace según los gustos de Monseñor, estilo neoclásico a la italiana. Consta de una nave de dos plantas, con grandes salas y galerías. Y llama a Nicolás Martín Tenllado, José de Medina y Antonio Jiménez para que le pinten con grandes murales, medallones  y guirnaldas, escenas costumbristas, pastoriles, mitológicas y muchas escenas del libro de D. Miguel de Cervantes El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, a quien sin pocas dudas admiraba.

Pero no sé  de quienes eran las muchas esculturas que adornaban los jardines,  que se han ido perdiendo y hoy día, andarán adornando los patios y jardines de algunas “casas de bien”. Por suerte, no se han podido llevar aún, la fuente de mármol  que con sus varios chorros de agua, acompañaría los paseos de sus visitantes.  Y unas puertas de pura madera con herrajes que debieron ser dorados. Vamos, que D. Juan Manuel Moscoso y Peralta, hizo de la casita de verano, que en 1795 remodelara Juan Puch, maestro mayor del arzobispado, todo un palacio para el “Inca Moscoso”, apodo por el que también se le conocía, a sus espaldas claro.

Murió D. Juan Manuel un 28 de Julio de 1811 y fue enterrado en la catedral, en la capilla de San Miguel.

Siguió siendo residencia veraniega de la curia granadina hasta 1840, año en el que,  el ministro de hacienda Juan de Dios Álvarez Méndez, quien se cambiaría su segundo apellido por el de Mendizábal, y ahora ya sí nos suena  más, la puso en manos privadas. Y así sigue en el año 2021. Fue declarado Monumento Histórico por la Comisión Provincial de Monumentos en 1922 y en el año 1994, con la sana intención de mejorar la  protección  del Palacio de Cuzco, se declaró Bien de Interés Cultural.

No parece que se haya tocado su estructura en todo este tiempo. Tampoco que se hayan tocado sus bonitos murales, porque desde el exterior, metiendo la cabeza por alguno de los huecos que la gente y el tiempo han ido haciendo en los muros que la circunscriben e impiden el acceso, se pueden ver cómo está haciendo mella, el tiempo y la naturaleza,  en sus pinturas al temple.

En manos privadas y mal conservado, supimos  que hubo un proyecto de convertir el Palacio del Cúzco en hotel de cinco estrellas, como forma rentable para rehabilitarlo, 80 habitaciones, salones, restaurante y discoteca, spa y piscina cubierta y al aire libre, pero la Junta de Andalucía no terminó de dar su autorización para este cambio. Cosa que sí ocurriría en los ahora hoteles Convento de Santa Paula y el Palacio de los Patos.

Sus razones tendrían, que no voy a tocar yo aquí. Sí,  el lamentar que los actuales propietarios del Palacio del Cuzco, las empresas Promociones y Construcciones Granmansión SL y Begara Proyectos de Construcción, estén dejando que edificio y paraje se deterioren, hasta el punto de que hoy día, no es posible hacer una visita pública al Palacio,  en aplicación del artículo 14.3 de la Ley 14/2007, de 26 de Noviembre de Patrimonio Histórico de Andalucía, alegando “la antigüedad del inmueble y la carencia de las debidas condiciones de seguridad y salud”. Excusa que parece aceptar la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, que tampoco está haciendo nada por impedir el deterioro evidente del edificio, cuando podrían exigir a los propietarios la obligación  de conservar, mantener y custodiar el Palacio. Sin olvidar que, por ser BIC, está exento de IBI.

El pueblo de Víznar,  debería conocer el esfuerzo realizado por nuestros vecinos de Láchar, con su alcaldesa Mari Nieves López al frente, que consiguieron que el Castillo Palacete de esa localidad, pasara a  manos del ayuntamiento, después de un sinfín de vicisitudes y está siendo gestionado por ellos de forma muy acertada. Quizás, el ayuntamiento  de Víznar, debería pasar a la acción, antes de que cualquier reforma sea imposible, y buscar la forma de que ese inmueble,  patrimonio e historia de Víznar, sea gestionado por sus vecinos, ofreciendo sus encantos como otra oferta más de las muchas que guarda este pequeño municipio.

No dejemos que otra parte de nuestra historia se pierda. Yo abogo por que el Palacio del Cuzco sea del pueblo de Víznar y gestionado por su ayuntamiento.  Pongámonos manos a la obra.

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