Día Internacional del Cáncer Infantil: «Hoy hace un año que mi princesa dejó su corona para coger la capa de súper heroína»

Tamara, Antonio Paula y Sara en una foto familiar.

  • Carta de una madre donde para expresar sus sentimientos, miedos, incertidumbres y agradecimientos tras un año de lucha contra el cáncer de su pequeña Paula

Hoy hace un año, mi princesa dejaría su corona de princesa para coger la capa de súper de súper heroína, y convertirse en una heroína luchadora, incansable, imbatible y guerrera. ¡Hace un año no asimilaba tanto dolor…!

Aún recuerdo a la doctora con lágrimas en los ojos respirando profundamente e intentando contener las lágrimas y decir, «Paula está grave». Mi corazón palpitaba a mil por hora, mi cuerpo temblaba y mi corazón se hacía pedazos.

¡¡No, no, no, no puede ser!!, si hace unas horas era una niña feliz, saltando, corriendo disfrutando de la vida. En pocas horas fue diagnosticada de tumor cerebral. ¿cómo asimilar esa noticia? ¿cómo asimilar tanto dolor? Pasamos unos días en la UCI muy críticos, mi pequeña me pedía ayuda porque no podía aguantar tanto dolor …

Fueron unos días muy duros, días aturdidos y agotadores. Los más duros de mi vida, y un dolor tan fuerte que duele y a la misma vez te deja sin respiración. Jamás la vida me golpeó tan fuerte. ¿Cómo explicarle a una niña todo lo que pasaba?, ¿cómo contener las lágrimas delante de ella?, ¿ cómo transmitirle tranquilidad?. Si el miedo invadía todo mi cuerpo y mi alma. ¿cómo calmarla?, si ni siquiera la morfina lo hacía. En pocos días ya estábamos en la planta de oncología, recuerdo que Paula me miró y me dijo, mamá, ¿me van a operar verdad? y le pregunté que cómo lo sabía. Y me contestó porque papá y tú estáis muy tristes.

Primera lección de mi pequeña, es una planta que es imposible tener una sonrisa en el rostro. Y yo me preguntaba ¿cómo lo hacen?. Pues hoy por hoy los entiendo. Porque por muy pequeño que sea ese rayito de esperanza hay que sostenerse bien fuerte y
firme. Ahora valoro mucho más un te quiero, una sonrisa y una mirada. Pasar tiempo en familia, dejarte querer por todas esas personas que te dan su apoyo y cariño, y lo más importante, que por muy oscuro que sea el camino siempre, siempre hay un rayito de esperanza, que la lucha constante casi siempre tiene su recompensa y que la vida está llena de momentos únicos. Es una planta donde te sientes comprendida, siempre hay una madre o un padre para cogerte y darte sus fuerzas. Esas fuerzas que pierdes en un instante… nadie te entiende mejor que alguien que está pasando por lo mismo que tú.

Nunca olvidaré cómo conocí a Inma, una mamá de una niña maravillosa, la conocí en la puerta del hospital, las dos lloramos a lágrima viva soltando nuestra rabia e impotencia antes de subir a la habitación. Me acuerdo que se acercó y me dijo, mi hija también tiene cáncer. Me abrazó y me dijo, vamos a ganar esta batalla. ¡Qué injusto!, ¿por qué nuestra hijas?. ¿Qué culpa tiene ningún niño de pasar por tanto dolor?. Desde entonces, me di cuenta que todos esos padres sienten igual que tú, que lloran igual que tú. Y de repente te das cuenta que todos esos padres y esos niños se convierten en una gran familia. Ha sido un camino horrible, intenso y muy muy largo y para colmo sobrellevarlo con una pandemia mundial. Han sido momentos difíciles y lo más triste es que cuando más necesitamos el abrazo y el cariño de familiar o amigo no puedes hacerlo. Eso es muy duro. A pesar de todo eso, también hemos vivido momentos inolvidables. No puedo olvidarme de como toda la familia, amigos y desconocidos se unían para reunir el dinero suficiente para que Paula tuviera su mejor sonrisa a pesar de perder el pelo…

No tengo palabras de agradecimiento para todas esas personas que se unieron para hacer este bonito gesto. Tengo que reconocer que en este duro camino hemos caminado juntos de la mano tu Antonio SP, siempre con la mejor de tus sonrisas, siempre
haciéndote el fuerte, siempre tan pendiente de nosotras que olvidaste que es bueno llorar gritar y hasta enfadarse. Gracias por no soltarme y a si poder con esta dura batalla. Eres un excelente padre de mis hijas y el mejor compañero de viaje en esta vida. Luego te das cuenta de toda la gente que vas conociendo, gente maravillosa, como la asociación Aupa, que siempre siempre nos ha acogido con tanto amor y ternura. Y hacer que los días en el hospital sean días que también puedes pasarlo bien. A pesar de las circunstancia ellos innovan y buscan la forma de hacer feliz a los niños.

Te das cuenta de la gente que te rodea, quien te prometió estar a tu lado en este duro camino y pocos lo cumplieron y te dejan en el olvido a pesar de ser una enfermedad larga y dura, pero hay también todas esas personas familiares, amig@s y desconocidos que se vuelven familiares. Que están ahí día a día como te prometieron al principio. También conoces a gente fantástica, como el equipazo de radioterapia, fueron increíblemente unos máquinas que nos robaron el corazón y se unieron a esa gran familia que guardamos en el corazón. Tampoco me puedo olvidar del gran equipo de traumatólogos, doctores, enfermeros y físioterapeutas, que trabajan día a día para que esta pesadilla se quede en un mal sueño. Tampoco me puedo olvidar de mi otra gran heroína llamada Sara. Valoro su esfuerzo, sacrificio y fortaleza. No es fácil entender ni asumir todo lo que este año ha supuesto para una niña de 7 años. No es fácil ver a tu hermana malita y sus padres con lágrimas en los ojos. No es fácil estar encerrados en casa sin poder relacionarse con casi nadie, sin jugar con niños de su edad, no es fácil no ir al cole cuando sabes que tus compañeros van. No es fácil pasar un verano sin playa y piscina. No es fácil despedirse de la mami y tú hermana en el mes de la magia y la ilusión porque tu hermana tiene quimio. Y mucho menos es fácil dejar de ser niña. Tengo dos hijas, a las que adoro con toda mi alma y ser y no puedo estar más orgullosa de ellas…

Ahora vamos a respirar muy muy muy fuerte los cuatro de la mano y vamos a dar un buen empujón porque esto ya es pan comido. Gracias a todas esas personas que día a día están hay. A todas esas familias que conoces en el hospital y se vuelven familia directa. A toda esa gente como profesores del colegio, familia, amigos enfermeras, médicos, vecinos y todas esa gente que se preocupa por Paula,  que están ahí día a día, gracias por acompañarnos en este año de lucha incansable. Y gracias a estas dos heroínas ya puedo decir “ YA QUEDA POCO”. Gracias, gracias, gracias y gracias, os estaré eternamente agradecida. Lo único que ruego todos los días es no más enfermedades que como esta golpee a esos niños que de golpe y porrazo se les roba su infancia, su adolescencia y su niñez. Ya que ves como poquito a poco se van deteriorando tanto…

Pido por favor más investigaciones para esta enfermedad llamada CÁNCER. Para que las quimioterapias sean más llevaderas y para que la lucha de tantos no sean en vano.

P.d: jamás os soltaré de mi mano, juntas lucharemos batallas incansable pero jamás nos rendiremos….. tu lucha es mi lucha.

 

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