Okupas

Hacer justo un año que escribía en este mismo espacio sobre la necesidad de diversificar el tejido productivo, no ya de nuestra ciudad y la provincia, sino de España entera, que si no estaba claro antes de la pandemia, creo que tras el tiempo que la llevamos padeciendo esta perspectiva ya se podría considerar aseveración. Apelé entonces, y no era mi voz en absoluto la única que se pronunció en este sentido, a observar nuestra Vega como la fuente de recursos naturales que siempre fue, a estudiar las posibilidades que nos ofrece para cultivar productos ecológicos; ya no recuerdo cómo era el sabor de un tomate. También mencioné alternativas tales como las energías renovables o las nuevas tecnologías, opciones en las que ya trabajan los países productores de petróleo en previsión del agotamiento de, en muchos casos, su única fuente de recursos; hay que estar vivos. En fin, los caminos a tomar para no descargar todo el peso de nuestra economía sobre el turismo pueden ser infinitos, pero se me antoja que las cabezas pensantes y reinantes también siguen en crisis, pues si se anuncian con cuentagotas las inciertas noticias de un acelerador de partículas, que honestamente, acabo de documentarme para saber en qué consiste y para qué sirve, aparte de para crear esos puestos de trabajo que a bombo y platillo prometen nuestros próceres, sí que observo a mi paso nuevos establecimientos hosteleros en lugares tan turísticos, que además de bares y restaurantes, muchos cerrados ya para siempre, solo hallamos tiendas de souvenirs que no se sabe si volverán alguna vez a abrir sus puertas. Incongruente, con la que está cayendo.

Pero vamos a lo que nos okupa, y es que hasta aquí quería llegar, porque precisamente la situación por la que está atravesando el sector hostelero a causa de las restricciones y, o, amparándose en ella, es la que obliga a bares y tabernas a llenar de mesas y sillas las plazas y aceras. Véase el Paseo de los Tristes, donde hace unos días el encargado de un restaurante cerraba el paso entre los mirtos con un aparatoso macetero alegando que ese espacio era suyo y hacía con él lo que le viniera en gana. Qué decir de la plaza de Mariana Pineda o la contigua Campillo Bajo, o Plaza Nueva y la recién ocupada Santa Ana, con visos de continuar extendiéndose. Si a esto le añadimos uno de esos días que la puerta de Real Chancillería se encuentra asolada de vehículos oficiales, los peatones y más aún las personas con movilidad reducida, tienen ante sí una ardua tarea si vienen de Reyes Católicos y pretenden alcanzar la Carrera del Darro.

Sí, ya sé lo que estáis pensando, por supuesto, yo también me siento en la terracita de un bar a tomar una cerveza, y hasta me fastidia cuando el aforo está completo. También comprendo el derecho a emprender y trabajar, a buscarse como cada cual la vida, aunque como es lógico en ocasiones choquen esos derechos con los del viandante. Pero vamos a dejar esos litigios para otro momento, lo que pretendo es que se aprecie la diferencia entre las plazas y calles que he mencionado, que son muchas más, todas por el centro de la ciudad, Bib-Rambla, Pescadería, etc… en contraste con otras zonas igualmente cuajadas de bares y tascas. Me refiero a los barrios, y no porque sus establecimientos no se nutran del turismo, que son muchos ya los que hace años figuran en guías de viaje y páginas web que invitan al visitante a buscarlos, sino por la sencilla razón de que cuando estos echan la persiana, excepciones habrá que confirmen la regla, toda la parafernalia de sillas, mesas, estufas, sombrillas, etc… queda recogida, así como el espacio anteriormente ocupado, barrido, impoluto y franqueado para el paso o lo que sea menester, como vía pública que es. Sin embargo y esto lo que más indigna, en las terracitas del centro, no todas, igualmente hay excepciones, permanecen 24 horas, 365 días del año, esa suerte de biombos, mamparas y maceteros, estructuras para toldos y demás bártulos, que además de cercar el cubículo, impiden el paso y el uso aunque el refectorio esté cerrado. ¿Podemos por tanto considerarlos okupas?

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