La identidad nacional

El pasado día 12 de octubre se celebró la Fiesta Nacional de España.

Dentro de la poliédrica personalidad de las personas, uno de los elementos que pueden tener gran importancia en algunas de ellas es lo que se refiere a su sentimiento de pertenencia a un colectivo humano identificado como “Nación”.

Originariamente, la nación estaba unido a lo que ahora denominamos como “patria chica”, el lugar de nacimiento, del que las personas podían sentir mayor o menor orgullo.

En la Edad Media, debido a las continuas revueltas señoriales con el consiguiente sufrimiento de la población, los primeros teóricos del Estado (Jean Bodin, Thomas Hobbes, Baruch de Spinoza) proponían un único soberano (el Rey) a quien todos los ciudadanos legaban de forma voluntaria el poder de la comunidad para permitir la protección del conjunto frente a la opresión de la minoría nobiliaria.

Con la llegada de la Ilustración, surgieron los teóricos (Rousseau, Fichte, Hegel) que defendían que esta soberanía debía residir en el conjunto de la sociedad, naciendo el concepto político de “Nación” como base de la Soberanía Nacional.

Es decir, no existe ninguna “Nación milenaria”, es un concepto que nace en la Edad Contemporánea.

Desgraciadamente, este concepto de base del funcionamiento de la democracia fue torticeramente redefinido por las oligarquías que ostentaban en el Antiguo Régimen el control del Estado, fundamentándose en supuestos derechos históricos y creando los nacionalismos como instrumento político para el mantenimiento de su poder. La Nación pasa de ser el colectivo humano que habitaba un territorio, a un colectivo autoidentificado por la historia, cultura, religión…

Esta conceptuación favoreció la represión de las minorías que existían dentro de la sociedad, debido a que se buscaba la homogeneización de la sociedad según los estándares que definían al auténtico buen ciudadano.

De esta manera, el nacionalismo vasco toma su base de identificación en la supuesta existencia de una raza vasca, en el nacionalismo catalán es el idioma (frente a los charnegos castellanoparlantes), o en el nacionalismo español es la religión católica el nexo de identidad tomando de base la Reconquista como elemento creador de la España moderna (Nacionalcatolicismo).

Esquerra Republicana de Cataluña es asimilable en su origen al francés Frente Nacional, creándose para organizar a los “buenos” trabajadores catalanes frente a los “malos” trabajadores andaluces y castellanos de ideología anarquista.

Durante el siglo XIX y hasta mediados del XX se suceden diferentes guerras como consecuencia de este “nacionalismo de estado”, destacando como colofón la Primera Guerra Mundial, y su ulterior continuación en la Segunda Guerra Mundial (aunque esta última, en Europa fue una guerra civil con un enfrentamiento de tres bloques ideológicos: fascionazismo, comunismo, democracia liberal. En cada país existían estas corrientes que luchaban entre sí, con grupos organizados de resistencia interna).

Tras la Segunda Guerra Mundial se introducen en las constituciones los derechos individuales como base del sistema democrático y de protección del ciudadano frente al posible abuso del estado o de la mayoría social. Se toma de base el concepto de “patriotismo constitucional” (JürgenHabermas) en donde la nación pasa a ser una comunidad política de prácticas democráticas compartidas.

En los años 50-60 del pasado siglo se generan los movimientos de liberación nacional de las colonias en África y Asia, tomando la izquierda política de los países occidentales la bandera del denominado “Derecho de Autodeterminación” de estos pueblos.

Esto llevó a que resurgieran los nacionalismos en varias regiones europeas (a veces con razón, al existir discriminaciones culturales-lingüísticas reales), utilizando las oligarquías económicas regionales a grupos de supuesta ideología izquierdista (La izquierda es por principio internacionalista, no nacionalista) como matones a sueldo para conseguir beneficios y prebendas. El problema es cuando la casta política nacional (esencialmente, los partidos tradicionales de izquierda y derecha) aceptan el chantaje de estas oligarquías regionales para conseguir y perpetuarse en el poder.

Como reacción a mí “pecado de juventud” de ser un andalucista furibundo (en temas sociales, económicos, religiosos siempre he sido muy moderado), ahora soy un antinacionalista total.

El nacionalismo es una corriente de pensamiento reduccionista y empobrecedora (al igual que otras corrientes como la ideología de género, el ecologismo o los fundamentalismos religiosos)

Curiosamente, en alguna ocasión me han acusado de ser un nacionalista europeo, dado que defiendo que el Modelo Social Europeo (el Estado del Bienestar) es el mejor sistema que ha construido el ser humano, el cual asegura las mayores cotas de libertad, protección y desarrollo personal, y promuevo la construcción de una Europa Federal.

Me siento orgulloso de ser granadino, andaluz, español y europeo.

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