Amaranta Cano: “Hay mucho que aprender de la lucidez de mi padre”

Amaranta Cano: “Hay mucho que aprender de la lucidez de mi padre”

Hace tan solo unos días, no pudo evitar derramar unas lágrimas cuando se descubría la placa con el nombre de su padre en su casa natal del barrio del Realejo. Hija del cantante granadino y de Alicia Sánchez, Amaranta es administradora de Carlos Cano Producciones y miembro fundador de la Asociación Memoria Carlos Cano. Charlamos con ella para presentar sus dos últimos estrenos, el libro ‘Voces para una biografía’ y el concierto ‘Carlos Cano en clave de jazz’ que tendrá lugar este domingo 11 de abril a las 12.30 horas en el Teatro Isabel La Católica.

¿Qué tiene de inédito ‘Voces para una biografía’?

Hasta ahora no se había hecho nada parecido. Es un formato muy original donde se combina el recuerdo y la reflexión magistralmente tratados por el periodista Omar Jurado, con la calidad gráfica de las fotos de Juan Miguel Morales y un espectacular diseño de Daniel Sesé y David Gutiérrez. El libro es una obra monumental de muy largo recorrido. También ha sido esencial el papel como editor de Ángel del Río.

Paco Ibáñez, Lluis Llach, Luis Pastor, Elisa Serna, Gualberto, Fanny Rubio, Ian Gibson, la familia de Carlos Cano. ¿Qué ha descubierto de su padre en este libro?

Mucho más de lo que me imaginaba. Más allá del anecdotario que transita por todos los testimonios, unas veces en clave de humor, otras más formal, me ha impresionado la significación de mi padre en muchas de estas personas: el enorme respeto y admiración que despertaba más de allá de su condición de artista. También es verdaderamente aleccionador el análisis que hacen algunos de los protagonistas de su obra y de su condición humana. Estoy convencida de que mucha gente que lo conoció descubrirá nuevas dimensiones. Hay que leerlo mientras se escuchan sus canciones. Tiene ese efecto envolvente que te atrapa del todo.

¿Cómo se encuentra la figura de Carlos Cano 20 años después de su despedida?

Sigue viva en el imaginario popular y en el corazón de la gente. A pesar del largo ostracismo institucional, Carlos Cano está ahí y sigue siendo un recurso emocional para las distintas generaciones que crecieron con sus canciones, y es fuente de inspiración para nuevas generaciones de músicos, poetas, activistas del andalucismo y de los derechos humanos.

¿Se ha sentido alguna vez condicionada por ser hija de un artista con tanta proyección?

Sí, bastante, pero es algo que vas asumiendo poco a poco. Por fortuna, la mayoría de la gente es muy respetuosa y se emociona al enterarse de que soy la hija de Carlos Cano, y te manifiesta el afecto que sienten por él con abrazos y muestras de cariño. Eso emociona y te reconforta. Otras veces, la condición de hija parece que debe ir acompañada de cualidades artísticas y poéticas que llevan aparejada una exigencia que te incomoda. Fíjate que yo lo que he heredado más de mi padre es su excesiva timidez…

Si bucea en su mente y se traslada a su infancia, ¿Cuál es el primer recuerdo nítido que tiene de su padre?

Sus dibujos que aún conservo de cuando era pequeña, sus postales desde el extranjero, el disco A duras penas, los caramelos y los lápices, gomas y tebeos que siempre traía de sus viajes, bañarnos en las cubetas de los albañiles mientras se construía la casa en el campo…

En estos días ha salido a la luz un disco titulado ‘Carlos Cano, en clave de jazz’, de Giulia Valle. ¿Qué impresión tiene de este disco?

Este disco para mi supone muchísimo pues llevaba años detrás de hacer algo distinto con las canciones de mi padre, que fueran por otros registros musicales, por otras vías de la sangre, para así llevar a otras gentes su poesía. Escuchar este disco me produce una intensa emoción, me sobrecoge el alma y me reconforta. Que temas como Luna de Abril vuelen en catalán, es muy enriquecedor y es una forma de unir pueblos en tiempos de disputas. Sé positivamente que mi padre estaría feliz escuchándose con los arreglos de Giulia Valle y en la voz de Rusó Sala. Es una delicia el trabajo de Giulia y le estoy profundamente agradecida.

75 años del nacimiento de Carlos Cano. Sin duda el papel que están jugando ustedes en la difusión de su obra es clave para que su voz siga siendo una referencia, ¿cuáles han sido los momentos más duros en esta tarea?

Los momentos duros han sido muchos, especialmente los años posteriores a la muerte de mi padre en el que nos vimos aisladas, engañadas y hasta acosadas. Al principio, pensabas que luchar por la memoria de Carlos Cano iba a ser fácil por todo lo que representa y todo lo que nos ha dado, pero para nada es así. Sacar cada proyecto ha sido un mundo: puertas cerradas, reuniones que no llevan a ningún sitio, frustraciones… Tener que enfrentarme a instituciones y a discográficas, sin tener idea de este mundo, ha sido muy duro. Era como si entrara en otro planeta con otro lenguaje, todo muy obtuso, muy poco natural y alejado de nosotras.

Porque su relación con este mundillo de la música comenzó ahí, ¿verdad?

Claro. Yo no vengo de este ámbito, mi padre siempre nos tuvo muy al margen para protegernos, cosa que he ido comprendiendo en estos años. Yo estudié biología y nada tengo que ver con esto. Sinceramente tuve que hacer un máster a todo gas. Además, he tenido que enfrentarme a los medios de comunicación con todo lo que me cuesta por mi timidez. Pero decidí hace ya muchos años que, si mi padre estaba muerto, yo no podía dejar que su legado también lo estuviera, porque esto me mataba por dentro. Y me puse en marcha con mi madre como motor de todo. Muchos palos y ruedas de molino en el camino que hay que solventar. Se tarda más o menos, pero vamos construyendo. Ahí está, por ejemplo, la placa en su casa natal en su 75 aniversario. ¡De las emociones más intensas que he vivido!

¿Qué proyectos tiene de futuro?

Tengo muchos enmente. Yo lanzo siempre el balón para arriba y por soñar que no quede: la ilusión es el motor que nos lleva. No concibo la vida de otra manera. Estoy trabajando en un cancionero, en la exposición “Carlos Cano. Voces para una biografía” junto al Ayuntamiento y la Universidad de Granada; en una exposición retrospectiva de mayor alcance para más adelante; en hacer itinerarios sentimentales por la ciudad y por Andalucía; en remodelar la Plaza Carlos Cano del Realejo y hacerla lugar de la memoria, como ya se ha hecho con la placa en su casa natal; en hacer una guía didáctica para que su figura llegue a las aulas…Trabajamos con otras entidades, como Granada Abierta, por reivindicar su andalucismo y su compromiso por las más nobles causas, por la gente de abajo que más sufre. En nuestros objetivos está que su música y su poesía transite por otros derroteros, abriéndolos a nuevos escenarios culturales y sociales. He asumido la responsabilidad con la productora y la asociación de luchar por su memoria, para mantenerla viva y que, a través de ella, aprendamos a ser tiernos, coherentes, vitales, tolerantes, abiertos, luchadores y, sobre todo, rebeldes, que amemos y respetemos la vida. Hay mucho que aprender de la lucidez de mi padre.

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