Caza de brujas en los arqueológicos

¿Qué está pasando en los museos de Andalucía? La pregunta es del todo pertinente ante la cruenta caza de brujas que se ha desatado desde la consejería de Cultura contra sus directores y directoras, tres de los cuales han sido cesados en los últimos días y una más está siendo víctima de un auténtico moobing por parte de su delegado territorial.

Como no parece que se haya producido en estos días ningún tipo de confluencia astral, ni cualquier otro cataclismo cósmico que haya propiciado el cese en cadena de los responsables de los museos arqueológicos provinciales, habrá que concluir en que se trata de una directriz de la consejería de Cultura, para liquidar a quienes durante los últimos años han luchado con uñas y dientes para mantener abiertos esos museos, sanearlos y dotarlos de un sentido que no tenían y cuando lo han conseguido, se les da una patada en el culo y se les pone de patitas en la calle, para sustituirles por otros , sin duda mucho más dóciles y sumisos a las satrapías provenientes de delegaciones territoriales y la propia consejería.

El caso de Granada es particularmente de juzgado de Guardia, ya que la Junta, no contenta con cesar a Manuel Ramos, agradeciéndole los servicios prestados, que han sido muchos y muy valiosos, lo ha sometido a un auténtico escarnio público, acusándole de “falta de atención a la gestión”. Semejante decisión ha provocado una auténtica conmoción en el sector, hasta el punto de que casi 120 investigadores de las universidades de Granada, Almería, Alcalá de Henares y La Laguna, han firmado un documento rechazándolo y manifestando su “más profundo desconcierto ante su incomprensible cese”, calificando su gestión como “impecable”, tras haber recuperado un museo que estaba prácticamente muerto.

El despropósito de la delegación de Cultura es tal, que su responsable, Fernando Egea, ya ha anunciado que sabe quién será el próximo director del Museo, aunque actualmente esté abierta la convocatoria pública para cubrir el puesto.

La que fuera directora del Museo Arqueológico de Granada, entre 1995 y 1999, Concha San Martín, publicaba ayer una carta en la que recogía el malestar en los ámbitos científicos y profesionales, desarbolando los peregrinos argumentos esgrimidos por el delegado para justificar el cese. En ese sentido, Concha asegura que “cuando Egea dice que con esta destitución quiere darle un empujón al museo Arqueológico, para que vuelva a ser el gran museo que fue, demuestra estar muy mal informado y peor asesorado, porque desde su creación efectiva en 1879, siempre estuvo a la cola de las planificaciones culturales del Estado y, posteriormente también de la Comunidad Autónoma”.

Nadie mejor que la ex directora del Arqueológico para sacarle los colores a la Junta de Andalucía, a la que recuerda que el cesado Manuel Ramos, sería de gran ayuda para cambiar el rumbo del museo por “la profesionalidad y la vocación demostrada” de quien fuera el autor de las guías de los museos arqueológicos de Granada y Almería, “que conoce mejor que nadie”.

Escribe Concha San Martín que “sin conocimiento nada bueno puede hacerse con nuestro patrimonio arqueológico y nuestros museos” y recuerda que estamos hablando de alguien que ha participado en el proyecto de renovación de los museos de Almería y del de Málaga, además de tener redactados varios documentos de propuestas para el de Granada, entre ellas su imprescindible ampliación con un edificio que integraría los restos arqueológicos del Maristán.

Asegura la ex directora del museo granadino que “como arqueóloga y museóloga con una trayectoria de más de treinta años, puedo asegurar que no hay nadie mejor que Manuel Ramos, para llevar al Museo Arqueológico de Granada hacia la meta que la sociedad granadina se merece y debería reivindicar, si es preciso en las calles, como hizo la malagueña”.

Concluye Concha San Martín que “las responsabilidades de personal a las que alude el señor Egea, no son de los directores de los museos, sino del Secretario General Técnico de su delegación territorial. Y tiene muy poca gracia que se le achaquen al director de un museo, cuando tiene que lidiar a diario con las penurias de una plantilla absolutamente infra dotada para las funciones que debe cumplir… Lo dicho: muy mal informado y peor asesorado. Pero está a tiempo de rectificar…Un buen dirigente debe saber reconocer a quienes con sus intrigas personales y su deslealtad acaban perjudicando una buena gestión y, en definitiva, al interés general. Y debe también reconocer sus errores y rectificar”.

Conociendo el talante que caracteriza a la Junta de Andalucía, no creemos, admirada Concha, que ni Fernando Egea, ni su jefe el consejero, vayan a rectificar absolutamente nada, porque ellos más bien son de “sostenella y no enmendalla”, salvo que Granada se eche a la calle, cosa que dudo seriamente que vaya a ocurrir.

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