Condenan al diario ABC por vulneración del derecho al honor del letrado de la Junta César Girón

  • Diversas informaciones del diario situaron al letrado granadino en el centro de una «trama criminal» y de corrupción, le atribuyeron la comisión de diversos delitos y finalmente difundieron que había sido cesado de su puesto de funcionario público en la Junta de Andalucía 

Un juzgado de Granada ha condenado al diario ABC y al periodista L.R a indemnizar con 12.000 euros al letrado de la Junta de Andalucía César Girón, por haber lesionado reiteradamente su honor al atribuirle «falsariamente» la comisión de delitos así como detenciones policiales inexistentes. Igualmente condena en costas a ambos demandados y a reproducir la sentencia en tres medios de comunicación de tirada andaluza, siendo uno de ellos el propio diario ABC de Sevilla, y los otros dos de igual tirada y repercusión.

Los hechos enjuiciados ahora se iniciaron en el año 2017, fecha en la que el Juzgado de Instrucción nº 4 de Granada inició una investigación que acabó en la conocida operación policial «Colina Roja», desarrollada en dos fases, y que se saldó con la detención de la dirección y varios trabajadores del Patronato de la Alhambra, 28 en total, entidad para la que Girón ejercía como letrado público. A pesar de que el abogado de la Junta nunca fue citado ni por la policía ni en sede judicial, el diario ABC le atribuyó diversas responsabilidades que la sentencia ahora conocida estima no existieron y por tanto eran falsas.

Así, por ejemplo, el diario llegó a publicar «La trama de corrupción en la Alhambra salpica al regionalista César Girón», indicando que los «200 contratos realizados con empresas vinculadas a la anterior dirección del monumento, alguno de los cuales habría contado con el indebido visto bueno de Girón». En otra información el diario afirmaba que «el juez le acusa -a Giron- de que con su asesoramiento guió y amparó con sus informes la posibilidad de adjudicar los contratos a la carta formando parte de la organización criminal, desarrollando un rol activo, necesario y en coordinación con el resto de integrantes». Otras informaciones en la misma línea indicaban que Girón había sido arrestado por segunda vez; que había perdido su condición de Letrado de la Junta, calificándolo de exletrado; que también estaba acusado en el caso Colina Roja II y que validó con su informes jurídicos las irregularidades cometidas. Finalmente le atribuían su pertenencia a una «organización criminal».

La sentencia estima y aprecia de manera contundente, la existencia de una actitud continuada de persecución y descrédito del diario ABC y el periodista firmante de las informaciones, L.R. hacía César Girón, como funcionario público, llegando incluso a fabular, tratando de provocar no solo descrédito profesional, sino un daño irreparable hacia su persona y su entorno personal y familiar; difundiendo que había perdido la condición de Letrado de la Junta de Andalucía y que había sido detenido por la policía reiteradamente, como consecuencia de su labor de asesoramiento jurídico, que como funcionario prestaba al Patronato de la Alhambra y del Generalife de Granada. La sentencia sostiene que tanto el diario como el periodista condenado, «han perseverado en su actuación difamatoria dándole difusión a información falsaria, en distintos medios en los que incluso ha venido insistiendo en sus afirmaciones difamatorias aún siendo ya sabedores de que se iban a iniciar acciones legales contra los responsables».

La situación llegó a tal punto que, como recoge la sentencia, a lo largo de 10 meses el diario publicó distintas noticias, muchas de las cuales nada tenían que ver con el asunto «Colina Roja» que era el que investigaba el Juzgado de Instrucción nº 4, e incluso que no guardaban relación con el actor, Cesar Girón, como las relativas al conocido como Caso Nevada, en donde los ahora condenados, le involucraron repetidamente,  “el redactor cita y desliza su nombre hasta un total de 15 veces, con claro ánimo de señalar, denigrar a su persona y de desacreditarlo en el desempeño de su actividad como funcionario público”.

La campaña o acción continuada de descrédito y persecución continuó a pesar de que tanto ABC como el periodista firmante de las informaciones, tuvieron conocimiento de los informes de la Junta de Andalucía en los que se exoneraba de toda responsabilidad a Girón y después de dictarse por el propio Juzgado de Instrucción nº 4, auto de sobreseimiento libre en la causa con archivo definitivo con fecha 21 de febrero de 2019, por la total inexistencia de hechos que pudieran ser considerados o calificados como delito. El periodista, L.R. 14 días más tarde publicó nuevamente otra información «falsa» sobre la culpabilidad de Girón en los hechos, su detención reiterada y la pérdida de su condición de Letrado de la Junta de Andalucía.

Para la juzgadora que ha atendido este caso «la libertad de expresión encuentra su límite objetivo y subjetivo en el empleo de expresiones insultantes, injuriosas o vejatorias, y en el presente procedimiento ha resultado probado como los demandados y dentro del contexto reinante en el momento de los hechos, su trascendencia social , notoriedad del caso, el carácter público del actor, usaron y utilizaron expresiones, afirmaciones, imputaciones, que excedieron del límite que permite la mencionada libertad informativa y expresión objeto de una tutela judicial, por todo ello se considera que existió y se consintió una intromisión ilegítima al derecho al honor del actor».

Más adelante, en los razonamientos jurídicos, la sentencia indica que ¨las expresiones de la demandada, la actuación aludida, publicaciones, difusión, no pueden encontrar amparo, en el derecho fundamental a la libertad de información, expresión u opinión, su uso social ante unas circunstancias ambientales como las que se han puesto de manifiesto en este caso y una adecuada labor de ponderación de derechos sin poder excluirun animus denigrante, carácter continuado de una conducta profesional poco acertada y que no son respuesta a una labor adecuada de un comunicador público y profesional. La noticia en su conjunto no fue aséptica, entrando en descalificaciones personales, deontológicas y éticas, ya que una cosa es efectuar una evaluación personal por desfavorable que sea, y otra, en base a una información, no contrastada e incluso desmentida, emitir afirmaciones desvinculadas de la información objetivamente considerada, en cuyo caso nos encontramos ante la descalificación continuada e insistente sin la menor relación con el propósito de contribuir a formar una opinión pública libre».

El fallo de la sentencia acoge todos los pronunciamientos de condena interesados por Girón en su escrito de demanda y por el Ministerio Fiscal. Así, declara “la vulneración por parte de los codemandados del derecho al honor del actor por intromisión ilegítima en su derecho fundamental ”y “condena a los dos codemandados solidariamente a abonar a Girón una fuerte indemnización económica por los daños y perjuicios causados”. Asimismo, se les conmina y “condena a cesar inmediatamente en la intromisión ilegítima en el derecho al honor de Girón” y “a publicar ambos condenados, a su costa, el encabezamiento y el fallo de la sentencia en tres medios de comunicación de tirada andaluza, siendo uno de ellos el propio diario ABC de Sevilla, y los otros dos de igual tirada y repercusión”. Y, todo ello, además, “con la expresa imposición de las costas del proceso” a L. R. y a ABC, a lo que ambos, también, son condenados solidariamente. La sentencia admite recurso. Antonio Parejo ha ejercido como abogado de la parte demandante.

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COMENTARIOS

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    Lucas Serrano 1 mes

    Lamentable. Sólo se me ocurre eso porque me desborda. En estos casos tan hispanamente difamatorios se traslucen venganzas, odios, envidias, y no se que otras mil conductas venenosas más. Eso si, que no tienen absolutamente nada que ver con el periodismo.
    Me alegro porque el nombre de césar será restituido y porque supone cierta tranquilidad tras el kirie. No se pagará del todo con la publicación de la sentencia ni en ABC ni en esos otros dos medios más que curiosamente se ocultan.
    Un curso de ética periodística no le vendría mal a más de uno.

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