Cuando despertó el dinosario aún estaba allí

Cuenta el profesor y escritor Rafael Carcelén, que al leer este conocidísimo microrrelato de Augusto Monterroso, pueden pasar dos cosas: que uno no vea dónde está el interés o que su cabeza empiece a dar vueltas. Tenemos a alguien que se despierta y que, o bien antes de dormirse o bien durante el sueño, se ha topado con un dinosaurio. Al despertar, proceda de donde proceda, el animal sigue allí, prolongando la pesadilla. Además, ese “todavía” de la segunda oración aporta una enorme carga amenazante del animal a toda la escena. Como si el personaje, aunque le cueste creerlo, no hubiese podido deshacerse de él. Por insólito que sea todo aquí, podemos llegar a pensar que se trata de algo simbólico, abstracto, como esas pesadas cargas que llevamos encima y de las que no nos libramos tan fácilmente. Incluso, por la sintaxis y las elipsis en el texto, cabe interpretar que quien despierta es el propio dinosaurio, convertido así en personaje central del relato.

Pues bien, a pesar del estruendoso anuncio de Sebastián Pérez, de que abandona la presidencia de su partido; a pesar de los torpedos lanzados a la línea de flotación del PP en Sevilla y Madrid; a pesar de la aparente soledad en que le han dejado, quienes no hace mucho tanto le querían y aunque algunos no lo crean, incluido el alcalde minimalista de Granada, Sebas es como el dinosaurio de Monterroso y para pesadilla de Luis Salvador, seguirá estando en la Plaza del Carmen, cuando el alcalde despierte y llegue cada mañana a su despacho.

Con gravísimas acusaciones a su partido, al que acusa de haber ‘vendido’ a Granada a cambio de mantener los gobiernos de Málaga y Murcia, el hasta ahora presidente provincial de los populares se marcha. Ahora lo hace tras entender que el PP le ha dado definitivamente la espalda. Ya no estará al frente de la poderosa maquinaria de su partido, pero mantiene su acta de concejal y como hace cuatro años se va, cuando estaba rozando con sus dedos el sillón de la Alcaldía, el sueño húmedo de Sebastián Pérez y su ambición permanente desde hace décadas.

Quien al conocer la noticia haya dado a Sebastián Pérez por muerto, se equivoca y comete un grave error. Si el PP de Sevilla y el de Madrid creen que Sebas ha arrojado la toalla, harían bien en volver a escuchar sus declaraciones anunciando su dimisión. En ellas se encierra la hoja de ruta de uno de los políticos más incombustibles de Granada.

Por primera vez tras el esperpento que está protagonizando nuestro Ayuntamiento desde las pasadas elecciones municipales, Sebastián Pérez, ha situado a Vox en la extrema derecha y en su medidísimo alegato, tiró con bala contra los valores emergentes de su partido en Andalucía y en Madrid, Teodoro García Egea y Elías Bendodo, máximos exponentes de la «efebocracia» que según Sebas gobierna su partido, a quienes acusó de haber ‘vendido’ a Granada a cambio de los gobiernos de Málaga y Murcia. Capítulo aparte merece su mensaje a su otrora íntimo Luis Salvador a quien advirtió: «Si yo fuese alcalde, estaría muy preocupado».

La salida de Sebas nos deja el interrogante, de si va a optar por convertirse en un verso suelto y de si se plantea hacer tambalear al debilísimo Gobierno de Luis Salvador. Está en su mano. Sin su voto el alcalde pierde la frágil mayoría absoluta de que ha dispuesto hasta ahora, toda vez que Ciudadanos, PP y Vox solo sumarían 13 concejales, los mismos con que cuentan PSOE, Podemos, IU e independientes. La pregunta es si los desplantes protagonizados por Bendodo y Egea y la frustración de perder por segunda vez la alcaldía, cuando la tenía en la mano, pesarán más en la balanza de Pérez que su partido de toda la vida.

Sebas tiene pues en su mano el destino de los tres próximos años de Granada. Paradójicamente sin ser el alcalde que tanto ha deseado a ser, pero sí encarnando al dinosaurio de Monterroso, que Luis Salvador se encontrará cada mañana, cuando suba la escalinata del Ayuntamiento … No es para dormir tranquilo.

CATEGORÍAS

COMENTARIOS

Wordpress (0)
Disqus ( )