Greta al Ayuntamiento

Hace falta una zumbada Thunberg en el Pleno del Ayuntamiento de Granada. No digo yo que la pobre niña rica sueca a la que según parece le hemos robado la vida y por eso los mandamases hacen lo posible por devolvérsela en el COP25 esté loca, solo digo que nos hace falta una especial Thunberg, muy loca, para brear a los munícipes granadinos. Primero al que le dijeron que sopla instrumentos no precisamente de viento pero sí muy parecidos a la flauta travesera, la “soplapolla”;También al  experimentado edil que desde su más pura sebastianología, en tertulia privada expuso la afición antropomusical del flautista de Vox, O’Mirafres;y por descontado al primero de los antiguos Caballeros XXIV, don Salvatore, que me consta que no es aficionado al flautismo, pero que ejerciendo de primer edil debió de decir algo más contundente que solo llamar a la concordia a los dos gallos, el vicealcalde preterido y el sopla flautista poeta que dedicó la retahíla de versos frenológicos a su espontáneo hagiógrafo al que llamó imbécil, hijo de puta, subnormal y cabrón.

Cierto que me dirán que si el comentario fue privado sobre ello nada tiene que decir el alcalde en su papel moderador. Mas no fue un comentario que se quedara en el limbo o se perdiera en el Parnaso, porque el flautista O’Mirafres se encargó de introducirlo en la res-pública con bravuconadas de flautero desabrido, agarrando por el brazo al edil que hizo el comentario de sus virtudes y aficiones musicales y dedicándole la suerte de delicadas proposiciones prosaicas citadas, insultando a su generatriz, a su estirpe, a su inteligencia y a la honra de su esposa. Para más abundamiento no quedó ahí el desmán y a renglón seguido llevó el asunto a la celebración del Pleno, que abandonó airado con el anorak puesto y seguido, tres pasos detrás, por su compañera edil. ¡Ahí, qué se note quién manda!

Insisto, que don Salvatore más allá de llamar públicamente a la concordia, debió primero reprender a don O’Mirafres por denigrar a la persona a la que se proponía por el vicealcalde para la concesión de la medalla de la ciudad (persona meritísima y digna de todo respeto), y después llamar al orden, como poco, de modo muy severo al edil de Vox por llevar un asunto privado a la cosa pública, impregnando con ello, otra vez más, el nombre de la institución a la que parece que no respeta ni de lejos.

Es por lo que pienso que llegado este momento, el Ayuntamiento de Granada necesita una Greta Thunberg que bree a estos munícipes con la soflama de “me habéis robado la…ilusión” y que les diga con la cara avinagrada “si me queréis, irsus”, como diría la mismísima faraona Lola Flores ante tamaños desmanes continuos que se viven en el entorno municipal de Granada desde que comenzó su singladura del actual gobierno municipal.

Me permito recordar que el ahora tildado de soplaflautista al día siguiente de votar a don Salvatore como alcalde dijo que le iba a hacer una moción de censura, que movió para que su partido con la diputada cunera al frente y el señor aficionado a los drones que está en Sevilla y su mujer, junto a la ignota concejal y él mismo, en el salón de comisiones del palacio municipal, anunciaran que lo iban a hacer ofertándose al PSOE para derrocarlo, eso sí, maquinando una estrategia irrealizable que, lógicamente, los socialistas desdeñaron. También rememoro que fue difundida por UP una grabación en la que se escuchaba a O’Mirafres, como en los mejores tiempos de la Guerra Fría,conspirando sobre un eventual pacto con la agrupación morada para sumar al PSOE y derrocar a Ciudadanos y PP, sin Sebas; o como, y no se me debe olvidar las veces en que ha difundido su odio visceral hacia el vicealcalde por no sé qué asuntos de antiguos conmilitones, los cuales ahora viene a saldar en el Ayuntamiento de Granada.

Extraño personaje éste que nos ha caído en suerte política en el gobierno de la ciudad, a la que aportar, de seguir como hasta ahora, poco va a aportar, pero sí que mucho le va a quitar. Es un ejemplo claro y redundante de que existe el teorema de Peter, según el cual cualquier situación es susceptible de empeorar. O como diría don Alonso de Quijano a Sancho y éste a su señor: “al perro flaco todo se le vuelven pulgas”.

No más espectáculos. ¡Basta ya! En tanto cesa la función y se impone la cordura, traigamos a este nuevo espécimen de pseudo Hipatia-Pop que es Gretita, la que funda su lucha en que nadie es demasiado pequeño para marcar la diferencia. Que la acerquen en burro, en catamarán hasta Motril y hasta aquí en el ecológico coche de San Fernando, y la sienten en las sesiones del Pleno y que vocee a los irresponsables que nos están robando la vida municipal, porque de seguir no va a ser suficiente con una Greta Thunberg a lo granadino y habrá que buscar un moderno Flavio Estilicón que salve al consistorio de estos nuevos godos.

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