I love Dickens

“Al igual que la enfermedad y la tristeza, no hay nada en el mundo tan irresistiblemente contagioso como la risa y el buen humor”.
Cuento de Navidad. Dickens. 1843.

¡Feliz Año Nuevo! Espero que los Reyes se portaran con vosotros tal y como os merecéis. A mí, como suele ser habitual, me han traído muchos libros de autoayuda y empiezo a sospechar que mis amigos quieren decirme algo: que si quiérete a ti mismo, que si mejora tú autoestima, que si cómo ser feliz… Queridos amigos: estoy bien, gracias. La mejor es mi madre con sus indirectas de “No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas”, es un libro divertidísimo que os recomiendo y el título ahora que empieza el año nos viene que ni pintado. Es de biennacido el ser agradecido así que lo primero es agradeceros a todos vuestra compañía en este año, agradeceros el leerme y el aguantarme, agradecer al universo todo lo malo y lo bueno que me ha traído este 2022, agradecer siempre a los que se han quedado pese a todo y pese a mí y sobre todo agradecer a los que se han ido por la puerta de atrás (espero que nunca volváis).

Este mes os quiero recomendar Cuento de Navidad, que sí, que ya sé que se acaba de ir la festividad, pero como diría Dickens: «Honraré la Navidad en mi corazón y trataré de mantenerla todo el año» y nadie debería llevarle la contraria al mejor escritor de la época victoriana. Yo, esta Navidad, me he cogido el avión y me he presentado en casa de Dickens, de la cual espero que se me haya pegado algo, seguramente a partir de ahora mis artículos serán mucho mejores… Me ha llenado de emoción ver su escritorio y su sala de trabajo, asomarme por la misma ventana que se asomaba él, contemplar las primeras ediciones de sus novelas, admirar el traje que se puso para conocer a la reina Victoria… una pena que aquellos muebles tan victorianos no me entraran en el bolso, la próxima vez llevo uno más grande… ¡Si es que he tocado hasta su cama y la palangana en la que se lavaba el pompis! (veis, ya vengo más fina y he dicho pompis). Espero que podáis visitar en algún momento esta pequeña casita tan victoriana y tan encantadora en el centro de Londres, no es un sitio muy conocido ni muy visitado y creo que eso es lo que lo hace verdaderamente especial ¿quién quiere ir a Harrods cuando puede tomarse una limonada victoriana en la casa de Dickens? Yo me he traído una taza espectacular del señor Scrooge que pone: “Paparruchas” ja, ja, ja, me río hasta sola. Y es que Dickens llevaba razón, siempre hay que mantener la alegría y la esperanza, siempre hay que mantener la Navidad en el corazón e intentar que las luces parpadeantes nunca se apaguen; es verdad que el pavo y la sidra con esto de la inflación no están para comprarlos todos los días pero hay algo gratis que podéis dar siempre y se llama amistad… creo que he venido demasiado ñoña, me estoy preocupando.

Pero de verdad os digo que por muchos señores Scrooge que haya, por mucha miseria y tristeza que veamos a nuestro alrededor siempre habrá alguien que nos haga sonreír, alguien que esté dispuesto a compraros el pavo más grande de la tienda, alguien que se enfrentaría a los tres fantasmas con vosotros… solo tenéis que hacer un recorrido por esos álbumes de fotos que tenéis en casa y revivir vuestras navidades pasadas, presentes y las futuras… pues… ya vendrán. Lo que hay que procurar es ser buena persona para no acabar como el viejo amargado (“No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas”). Y como diría Tim: ¡Dios nos bendiga a todos! ”.

Pd: también he aprendido que los victorianos tenían en la cocina un pequeño erizo para que ahuyentara y se comiera a los insectos y necesito uno con todas mis fuerzas, el de allí es que estaba disecado y no tenía muy buen color, si alguien sabe cómo conseguir uno que me escriba XD.

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COMENTARIOS

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    Juan 3 semanas

    Como erizo tienes a Sonic que además se convierte en súper guerrero cuando recoge gemas, no es lo mismo pero es moderno y te cabe en el móvil xD

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