¿Pensionistas?: no molesten por favor

Hay que tener muy poca vergüenza y mucho desahogo para, como ha hecho el equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Granada, prohibir a los pensionistas la utilización de la megafonía, con la que amplificar sus voces y hacer llegar sus mensajes a la ciudadanía, en las manifestaciones que cada lunes protagonizan en defensa de sus derechos, que tarde o temprano serán los de todos nosotros.

Sin ser justificable esa prohibición en absoluto, sería al menos comprensible, si esa cruzada contra el ruido fuera una constante en todas las actuaciones de nuestro cogobierno municipal, algo que como todos sabemos no es así en absoluto, ya que vivimos en una de las ciudades más ruidosas de España.

Pero es que además el escrito municipal que establece la prohibición, es un auténtico esperpento, en el que se niega a la sociedad civil, lo que sí se permite a la religiosa, un escenario vergonzante e impropio de una institución pública en un estado aconfesional, como el que según establece la Constitución, es el nuestro.

En el escrito de marras, fechado el 18 de julio de 2019 (bonita y apropiada fecha para semejante barbaridad), se comunica a la Plataforma de Pensionistas que «…el Ayuntamiento de Granada solo autoriza actividades de megafonía con carácter oficial, cultural, religioso o de naturaleza análoga…». Dicho de otra forma, en “Salvadorland”, cualquiera nos puede dar la matraca con decibelios a gogó, si es para amplificar un rosario, viacrucis o procesión, pero nos prohíben tajantemente amplificar nuestra voz, para reivindicar pensiones dignas, sanidad pública y de calidad, educación para todos, o dependencia digna.

No sé a quien le habrá traicionado el subconsciente, pero ese surrealista escrito y la consiguiente negativa del Ayuntamiento de Granada, a que los pensionistas de nuestra ciudad puedan utilizar la megafonía móvil, es una prueba más de a qué intereses responden los actuales inquilinos de la Plaza del Carmen, que no son, desde luego, los de la inmensa mayoría de sus conciudadanos.

No estaría de más que el próximo lunes, día 9, cuando a las once de la mañana, nuestros mayores vuelvan a concentrarse ante la fachada del palacio municipal, no hiciera falta megafonía, porque todas nuestras voces, estuvieran con ellos para defender las pensiones. Las suyas y las nuestras. Lamentablemente dudo mucho que eso ocurra, porque dentro de la secular “siesta granatensis”, en la que nuestra ciudad vive instalada desde hace siglos, parece que no va con nosotros, lo que tarde o temprano será nuestro problema, así que vayamos cumpliendo años ¡Qué le vamos a hacer si somos así de “granaínos”!

Decía la representante de la Plataforma de Pensionistas de Granada, Carmen Pons, que «es incomprensible la actitud de un Ayuntamiento que pone la religión por delante de las reivindicaciones sociales». No crean, no lo es tanto, si tenemos en cuenta que los partidos que conforman el actual cogobierno municipal, no han creído nunca en lo público y las pensiones son una de las máximas expresiones de las prestaciones públicas, que durante toda nuestra vida laboral nos hemos ganado con nuestras aportaciones.

Añadan además que tanto PP, como Ciudadanos, llevan ya tiempo lanzando globos sonda, para ver como reaccionamos ante su auténtico “sueño húmedo”, que no es otro, que privatizar las pensiones, entregando a sus “amigos” de los bancos y aseguradoras, un suculento negocio de decenas de miles de millones anuales.

Recomendaría a Pepa Rubia, concejala de Medio Ambiente de nuestra ciudad, que antes de que Granada vuelva ser el hazmerreir nacional, por tan clerical prohibición, retire ese escrito y si quiere cuidar de verdad los decibelios que castigan los oídos de los granadinos, empiece por darse una vuelta por el Albaizín y acabar con la tortura que para sus habitantes supone, la fauna artística que, un día sí y otro también, les machaca, con sus “habilidades”.

Y desde estas líneas me sumo a la lucha de nuestros pensionistas, animando al personal a acompañarlos el próximo lunes, a las once de la mañana, en su concentración de la Plaza del Carmen, coreando la consigna de que «las pensiones se defienden gobierne quien gobierne». Ojalá no haga falta megafonía, porque nuestras voces atronen los despachos de quienes solo escuchan gustosamente el «ora pro nobis».

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COMENTARIOS

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    Pepe 3 años

    Desde Córdoba, otra ciudad que duerme el sueño de los justos mientras la saquean los de siempre, le manifiesto mi completo acuerdo con su exposición, le agradezco su apoyo y espero que cuando le toque jubilarse no se encuentre su pensión en manos de los mercaderes del templo. Saludos de un pensionista de Córdoba.

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    Pepe 3 años

    Gracias por su artículo, Agustín. Espero -como Ud.-, que no haga falta la megafonía en las próximas concentraciones, y que se les rompan un poquito los oídos a tan demócrata gobierno municipal…

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      Pepe 3 años

      Sólo aclarar que no soy el mismo Pepe que ha comentado desde Córdoba. Yo vivo en Barcelona, y aquí nos permiten la megafonía. Faltaría más…!!!

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