Por fin algo de luz

El último dato conocido de desempleados inscritos en las oficinas de empleo en el mes de mayo de 2021 en nuestro país, con un importante descenso del mismo, y de afiliaciones a la Seguridad Social, con una notable subida, son de una relevancia máxima, pues confirmarían, como ya venían haciendo nuestros modelos estadísticos de predicción, que lo peor de la pandemia, en lo que a impacto económico se refiere, está pasando, situándonos de nuevo en el punto en el que estábamos cuando todo se paralizó allá por el mes de marzo del pasado año.

El tertuliano Javier Aroca lo ha descrito con maestría: “Que se de la mayor caída del paro con Yolanda Díaz, una ministra de Trabajo comunista y sin intervención de la virgen es un cambio trascendente para la España profunda”. Solo hay que comparar, ha continuado, con Fátima Báñez, ministra de Empleo en el Gobierno de Mariano Rajoy, que en 2012 se encomendó a la Virgen del Rocío.

En un artículo que publicamos meses atrás, titulado “Lo temporal y lo estructural”, a propósito de los malos datos de desempleo conocidos en febrero de 2021, explicaba que si dichos datos fueran estructurales y no temporales, como algunos sugerían de manera un tanto torticera, las consecuencias serían terribles, pues supondría que, aunque la vacuna nos trajera la normalidad sanitaria, la economía continuaría en crisis mucho más allá de 2021. Pero no. Parece que esos agoreros del “cuanto peor mejor”, han vuelto a fallar en sus especulaciones y creencias, que no predicciones.

En el referido artículo, que lo traigo aquí por su oportunidad, explicaba la diferencia entre profecía y predicción, que significa «anunciar por revelación, ciencia o conjetura algo que ha de suceder». Es decir, en la predicción, aunque se admita un pequeño espacio a la “revelación”, lo importante es la ciencia. Ciencia estadística en este caso. Y, aunque las predicciones que dábamos entonces nos alumbraban un panorama un tanto complicado para los meses inmediatos, como así resultó, en el análisis de si estaba ocurriendo un cambio estructural a peor, llegábamos a la conclusión de que la situación era completamente transitoria.

Esto último, es decir, que estábamos en una situación puramente temporal, nos lo volvió a confirmar nuestro modelo matemático, al incorporar los datos de desempleo de marzo de 2021, cuyo análisis lo hacíamos en otro artículo titulado “Unas predicciones muy esperanzadoras”. Decíamos entonces, que las nuevas predicciones que se efectuaban dibujaban un panorama muy diferente al que se estimó en febrero, pues se producía un descenso importante del desempleo en casi todos los sectores, salvo en la agricultura; lo que haría que nos situáramos por debajo de los 4 millones de parados (3.844.452) en el mes de junio de 2021. Y añadíamos: “Dado que la situación captada por los modelos sigue confirmando que la misma no es estructural, sino transitoria, tanto a nivel general, como de la mayoría de los sectores, es de esperar que conforme avance la vacunación y, por tanto, la contención de la pandemia, la economía vuelva a situarse en la senda en la que se encontraba en el mes de febrero de 2020”. Esto era lo que nos llevaba entonces a afirmar que considerábamos que había razones sobradas para la esperanza y para pensar que era posible que estuviésemos viendo la luz al final del túnel.

Los resultados de la serie de desempleo, una vez incorporados los datos de mayo de 2021, confirman la positiva evolución laboral. El paro baja en todo el país en 129 mil personas (el mayor descenso de la serie histórica en mayo), hasta situarnos en 3.781.250 (un 3,31% menos que el mes anterior y un 1,98% en comparación con el año anterior). Por sectores, todos bajan respecto al mes anterior, en unos porcentajes muy similares. Y respecto al año anterior, la disminución porcentual es aún mayor, salvo en el sector de la agricultura, que sube interanualmente. Si ahora nos fijamos en los datos de afiliación media mensual, vemos que en mayo se sitúa en 19.267.221, superando así a la población afiliada que había en febrero de 2020, antes de la pandemia. Esto ha supuesto un crecimiento de población afiliada de 211.923 personas (un 1,1% más).

Es evidente que las medidas extraordinarias acordadas por el gobierno y los agentes sociales, sobre todo en lo relativo al mecanismo de los ERTE, han contribuido a salvar 3 millones de empleos y a miles de empresas. Asimismo, la población que se mantiene en esta situación ha bajado también de forma espectacular, hasta situarse en 542 mil personas, el menor dato a final de mes desde el inicio de la pandemia. Por tanto, la finalización del estado de alarma general, sin perjuicio de determinadas medidas restrictivas de algunas Comunidades Autónomas, ha sido una decisión acertada, que está contribuyendo a la recuperación de la actividad económica, tal y como se había predicho en nuestros modelos estadísticos.

De hecho, la última predicción realizada con los datos de desempleo de marzo de 2021 incorporados, que situábamos en unos intervalos de confianza entre 3.747.440 y 3.942.080 para el mes de mayo de 2021, se ha confirmado totalmente, pues la realidad ha resultado ser de 3.781.250 desempleados. Esta coincidencia también se ha dado por sectores, aunque destacando que tanto en servicios, como en agricultura, la realidad ha estado, incluso, por debajo del límite inferior de confianza.

Y si descendemos a lo ocurrido en Granada, tenemos que la cifra de desempleados totales inscritos ha bajado a 101.997 (-2,7%). Nuestra predicción para este mes se situaba entre 109.219 y 116.577 desempleados. Por sectores, destaca el de servicios, que ha bajado a 65.617 (-3,2%). Nuestra predicción se situaba entre 70.966 y 75.298 desempleados.

En resumen, una forma de hacer y ver la realidad completamente diferente a lo que ocurría en 2012, cuando la entonces ministra de Trabajo se encomendaba a la divinidad para resolver la crisis. Pues no. Ha sido un gobierno de coalición progresista el que con su buen hacer y capacidad de diálogo con los agentes sociales ha conseguido este pequeño milagro. Y también, unos modelos estadísticos adecuados, los que han acertado plenamente en su predicción de lo que podría ocurrir, a saber, que era posible que estuviésemos viendo la luz al final del túnel.

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