Apuntes sobre la estrategia socialista en Andalucía

Creo que, de una vez por todas, ha llegado el momento de afrontar, con responsabilidad, la realidad política andaluza, tal como es, en toda su complejidad y teniendo muy en cuenta, obviamente, el contexto polarizado y crispado, en el que se desenvuelve la política nacional, a día de hoy, lo que verdaderamente, cuenta en la opinión pública, y lo que marca las tendencias demoscópicas. Hay que asumir, pues, y el socialismo andaluz, ha de hacerlo sin complejos, que las democracias avanzadas se caracterizan por saber asumir la complejidad (más aún si ésta es producto insobornable de la voluntad popular) y, una vez asumida, saber gestionarla.

Quizá lo primero que haya que enfatizar, hasta la extenuación si es preciso, es que las derechas españolas ni saben, ni pueden (porque claro que querrían) administrar la complejidad parlamentaria actual, por eso están en la oposición. Y por eso, su estrategia de oposición es la que es. Porque el PSOE sabe, puede y quiere administrar la complejidad, y por tanto, no se esconde a la hora de gobernar en las actuales circunstancias, aún sabiendo de sus dificultades, tanto para la acción política, como para su explicación pública. Porque imagino que a nadie, en su sano juicio, se le escapará que la crispación, la extrema polarización, los intentos de deslegitimación del Gobierno y el permanente embarramiento del debate político en España, forman parte de la estrategia de las derechas de intentar tapar con ruido la acción del gobierno y que resulte muy difícil hacerse oir y entender entre tanta bronca.

Para los y las portavoces del socialismo andaluz está más que constatada y acreditada esa estrategia. La consecuencia necesaria de ello, no puede ser otra que la amplificación de la denuncia de la misma y la contraposición de lo que hace el gobierno de la nación, con la desastrosa administración de lo público que hace el gobierno de Moreno Bonilla. Hay que dar mas pasos en ese sentido y asumir la responsabilidad de reivindicar y defender la labor del gobierno central, en contacto con los colectivos beneficiados de esas políticas, que, casualmente, son los colectivos perjudicados por las derechas en Andalucía. Las políticas públicas no son las mismas, las personas destinatarias de las mismas, tampoco. Ni somos lo mismo ni hacemos lo mismo. No sólo las voces socialistas de Madrid han de intensificar esa tarea. Es una tarea de todas y todos, sin excepción, porque además en Andalucía, esa tarea ofrece, como he dicho, la puesta en cuestión de la política del PP.

Hay que romper la barrera del bulo y la mentira, el España se rompe, el PSOE se desgasta o se vende; superar los aspectos de escenificación o teatralización política que, desgraciadamente, puedan resultar más atrayentes, y centrar el debate en lo esencial, que es lo que se negocia, se debate y se vota en el Congreso y las consecuencias que eso tiene para la vida de la gente. Quien se beneficia y quien se perjudica de cada decisión política que se adopta a nivel central, y quienes lo hacen a nivel andaluz. Por ahí, más pronto que tarde, se le acabará el cuento a Moreno Bonilla y al PP, y no habrá factoría demoscópica que lo pueda ocultar.

Vivimos en una sociedad en la que los asuntos que centran las preocupaciones de la gente suelen venir inducidos interesadamente por medios de comunicación y factores emocionales. No se puede luchar contra ello, pero si se pueden invertir las tendencias. Y para ello, como dije antes, hay que perder los complejos. El PSOE ha asumido la enorme responsabilidad para con el país de gobernar en circunstancias muy difíciles, todo el PSOE. Por tanto, todo el PSOE, sus organizaciones territoriales, sus terminales parlamentarias o municipales han de asumir que son parte de la estrategia de defensa y reivindicación de la acción del gobierno. Y han de hacerlo, paralelamente a la labor de oposición a Moreno Bonilla, que es lo contrario justamente. No aguanta comparación una y otra, por tanto hay que visualizarla, pregonarla y demostrarla con datos, con los colectivos afectados, con la gente, directamente.

Huyamos de que estamos olvidando el debate andaluz para hacer seguidismo de la política del gobierno. Insisto, hoy, aquí, defender, explicar y reivindicar la labor del gobierno, además de defender un programa de gobierno nítidamente socialdemócrata y redistributivo, es también, poner en evidencia la nefasta y perjudicial gestión de las derechas en Andalucía. De la conjunción y armonía de ambos discursos, que es el mismo, vendrá la remontada andaluza y la consolidación española.

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