Democracia a tiempo parcial

Contaba en un pequeño video el contraste de posturas sobre la interpretación del funcionamiento democrático de las instituciones en el PP. Por un lado, Feijóo había decidido hacer tres plenos al mes en el Senado, para así poder controlar la acción del gobierno desde su cómoda mayoría absoluta en esa Cámara, y así entorpecer el funcionamiento del Congreso, pues, según él, ya no representa al pueblo español. Por otro lado, el alcalde de mi pueblo, Dílar, también del PP, había decidido que se celebrara un pleno ordinario cada tres meses, para así entorpecer la labor de la oposición.

Son dos caras de la misma moneda. En el primer caso, se intenta entorpecer la labor del gobierno y del Congreso de los Diputados, sin duda para contentar a los poderes fácticos que controlan a la derecha española. Por esto Feijóo aún resiste como presidente del PP. En el segundo caso se intenta controlar la labor de la oposición entorpeciendo su necesaria labor. Sin duda el alcalde pretendía congratular a sus jefes, después del tiempo que estuvo mal visto por un pequeño contratiempo con el cobro de dos sueldos incompatibles, el de alcalde y el de Gerente de la Empresa Provincial de Vivienda de Granada. Esto le ha valido para rehabilitarle y que en esta legislatura le nombren Diputado Provincial de Obras. Evidentemente se trata de un uso partidista e interesado de la Democracia. O lo que es lo mismo, del ejercicio de una democracia a tiempo parcial.

Un buen amigo, que visualizó la grabación publicada, me pidió que escribiera un artículo sobre lo que es la democracia y cómo se utiliza a conveniencia, dependiendo de quién hable. Es lo que hago en esta ocasión. Para ello, me he valido del capítulo IX del libro de Nicolás Maquiavelo, El Príncipe, dedicado al Principado Civil, que sería el equivalente a un gobierno elegido democráticamente.

Se refiere Maquiavelo en este apartado a los príncipes que llegan a serlo sin cometer crímenes, algo habitual en la Italia de los Médicis en el Siglo XVI, sino con el favor de sus conciudadanos. A esta modalidad él le denominaba Principado Civil, que es el que para llegar al mismo “…no se necesita valor o fortuna, sino más bien una afortunada astucia”.

Y continúa explicando que a ese principado se llega o por el favor del pueblo, o con la ayuda de los poderosos. Porque en todo Estado se dan esas dos tendencias, nos dice, que nacen del hecho de que el pueblo no quiere ser gobernado ni oprimido por los potentes que, a su vez no anhelan más que mandar y oprimir al pueblo. En este sentido, nos recuerda, el principado es promovido por el pueblo o por los nobles según halle ocasión favorable uno de los dos bandos. Y sentencia, “…Quien llega al principado con ayuda de los poderosos, se mantiene con más dificultad que aquel a quien eleva el pueblo… pero quien llega al poder con el favor popular, está solo y rodeado por pocos o ninguno que no esté dispuesto a obedecer…Así pues, el que llega a príncipe con el favor del pueblo, debe mantener su amistad, lo que le será fácil, ya que el pueblo sólo pide que no se le maltrate”.

Dicen que a Maquiavelo se le puede atribuir el descubrimiento de la posibilidad de una política como ciencia autónoma, independiente de los antiguos principios generales y al margen de consideraciones de orden moral. Es proverbial que en las páginas de este libro se contengan reflexiones de tanta actualidad.

Efectivamente. En la España actual el Principado Civil lo ostenta Pedro Sánchez, porque fue el pueblo el que le dio ese favor, que él, con astucia, ha sabido conquistar, mediante el diálogo y el pacto. El aspirante sería el Señor Feijóo, que cuenta con el favor de los poderosos, pero no del pueblo. Y aunque, como nos decía Maquiavelo, el principado puede ser promovido por el pueblo o por los nobles, según halle ocasión favorable uno de los dos bandos, en este caso es evidente que ha sido el pueblo el que ha aprovechado la ocasión.

Por tanto, por muchos plenos que convoque el Sr. Feijóo en el Senado, por muchos recursos que formule y manifestaciones promueva, aún le queda una larga espera para gozar del favor del pueblo. Yo le aconsejaría que facilitara la renovación del Poder Judicial, si no quiere salir más mal parado de la situación, si se diera el caso que los poderosos tuvieran a bien apoyar a otra candidata.

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