El Blues de la Tercera Edad

Que difícil se me hace, mantenerme con coraje, lejos de la transa y la prostitución. Defender mi ideología buena o mala, pero mía, tan humana como la contradicción. Esta estrofa de su canción «Todo a pulmón» define a la perfección la trayectoria vital de Miguel Ríos Campaña, uno de los granadinos más universales y de los personajes más comprometidos que uno recuerda.

Hace solo una semana y después de 12 años sin grabar un tema original, Miguel nos sorprendía con el anuncio de su vuelta, con un trabajo que lleva por título «El blues de la tercera edad». Dicen quienes entienden que se trata de una de sus mejores canciones, en la que el de Cartuja narra lo difícil que se lo ponemos a nuestros mayores para sobrevivir, aceptando con normalidad un hecho tan injusto y tan duro, como el de apartarlos después de habernos servido bien.

«Se curtió en las barricadas, se alistó en la insurrección, es feminista declarada partidaria de la pasión, pero en su corazón suena el blues de la tercera edad, un sutil aguijón de nostalgia llamado soledad». Así nos dibuja Miguel a Ana, la protagonista de este blues, nacida a mediados del siglo XX y que podría ser cualquiera de esos 20.000 mayores víctimas de la COVID y maltratados por un sistema que sobrevive gracias a su generosidad y sacrificio.

José Saramago, uno de los referentes de Miguel Ríos, le confesó a su compañera, la también granadina Pilar del Río, que «cuanto más viejo, más sabio y cuanto más sabio más radical». Estoy convencido que al incombustible rockero le pasa un poco lo mismo que al Nobel luso y lo demuestra claramente con declaraciones tan comprometidas como las realizadas al diario El Mundo, en las que no elude ningún tema y en las que llega a asegurar que «La muerte de ancianos en residencias es la mayor tragedia que hemos vivido en democracia».

Preguntado por su parecer por la gestión política de la pandemia, Miguel no se esconde y asegura que «Por primera vez nos damos cuenta, de verdad, que es la globalización. Nos damos cuenta de que la deslocalización tiene su precio en vidas. Que el desmantelamiento de lo público cuesta vidas. Que no teníamos la mejor sanidad del mundo, porque no invertimos en ella como los que sí la tienen, y eso costará un pastón y un retroceso de años, que volverán a pagarlo los que menos tienen y deben. Por lo demás, «the kids are alright». Se ha hecho lo que se ha podido. En algún país hasta han recetado lejía para combatir el ‘bicho’.

Miguel se ha ganado a pulso poder elegir la comodidad, pero nada más lejos de su compromiso. Sin embargo, consciente del eco que pueden adquirir sus palabras siempre opta por una intervención preñada de compromiso social y personal con la que vuelve a alinearse con los más débiles y a sacar los colores a quienes desde el poder político están devolviendo a este país a tiempos pretéritos.

Quien conoce al rockero granadino no puede sorprenderse lo más mínimo por el tono reivindicativo y crítico de sus intervenciones, porque Miguel siempre ha alzado su voz contra la injusticia, viniera de donde viniera, lo que ha valido no pocos disgustos y encontronazos con el poder.

Que difícil se me hace, cargar todo este equipaje, se hace dura una subida al caminar. Esta realidad tirana que se ríe a carcajadas, porque espera que me canse de buscar. Estoy convencido de que Miguel Ríos va a conseguir con su Blues de la Tercera Edad lo que muy pocos consiguen, que la mayoría de quienes la escuchen se identifiquen con lo que dice.

Un tipo que confesó que se retiraba porque le daba miedo convertirse en su propia caricatura» («Había perdido el hambre de ser el mejor y con ella la arrogancia que impide a los artistas ser autocríticos … Tenía la posibilidad de cerrar el círculo con más dignidad y provecho de los que jamás hubiera soñado, y decidí plantarme») no tiene el cuerpo para componendas y por eso no las hay tampoco en su carrera que como la banda sonora de su vida, ha sido y sigue siendo … «Todo a pulmón».

Cada gota, cada idea, cada paso en mi carrera y la estrofa de mi última canción. Cada fecha postergada, la salida y la llegada, y el oxígeno de mi respiración, y todo a pulmón, todo a pulmón.

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