Silencios estruendosos

Decía el gran Pedro Calderón de la Barca, aquello de: «O calla o algo di que mejor sea», elogiando así el noble ejercicio del silencio y eso que Don Pedro, no vivió en este tiempo de las redes sociales, en cuyo caso seguro que suscribiría la reflexión de Groucho Marx, cuando afirmaba que «es mejor permanecer callado y parecer tonto que hablar y despejar las dudas definitivamente».

Conviniendo que la prudencia a la hora de emitir nuestras opiniones, es una virtud poco extendida en los tiempos que nos ha tocado vivir, es indiscutible, que también es fundamental hacer oír nuestra voz, ante acontecimientos trascendentes en nuestra esfera vital. Más aún si hablamos de nuestros representantes públicos, a quienes hemos elegido para defender nuestros intereses y los de nuestra tierra. El silencio, en esos casos, deja de ser una virtud, para convertirse en un enorme defecto.

En las últimas semanas se han producido acontecimientos más que relevantes en la esfera pública de Granada y Andalucía, que han requerido cumplidas respuestas de nuestros líderes locales y autonómicos, unas respuestas que no siempre se han producido, que se han hecho con sordina, o que por el contrario han sonado alto y claro.

En tan solo dos meses hemos asistido a la designación -para muchos bajo sospecha-, de la ciudad de La Coruña como sede de la Agencia Nacional para la Inteligencia Artificial; al anuncio por parte del presidente de la Junta del inicio del proyecto de un AVE directo entre Sevilla y Málaga; al aumento en 10 minutos del ya desesperante trayecto entre Granada y Madrid, debido a la entrada en servicio de la segunda estación de Antequera; al primer encuentro de la mesa institucional creada para abordar las singularidades de Sevilla como capital andaluza y para dotarla de un estatuto de capitalidad, que la «compense» de los supuestos perjuicios que le supone serlo; a la marcha atrás de la Junta de Andalucía, que ahora se desdice de su compromiso de financiar el 20 por ciento de las inversiones en los riegos de Rules; al anuncio por parte del alcalde, de que el AVE debe soterrar sus vías a su entrada a Granada, reclamando al mismo tiempo una estación acorde a la importancia de esta ciudad; y a la sorprendente noticia de que la Junta de Andalucía, ha sido incapaz de ejecutar 95 de cada 100 euros, de los 3600 millones que nos corresponden de los fondos anticrisis europeos.

Estaremos de acuerdo en que todos y cada uno de estos asuntos, son lo suficientemente relevantes, como para saber la opinión que merecen, a quienes ocupan cargos de responsabilidad en nuestras instituciones y a quienes pretenden ocuparlos, tras las próximas citas electorales.

Hemos escuchado al alcalde de Granada, hablar alto y claro sobre el espinoso asunto de la sede de la Agencia para la Inteligencia Artificial, con el «riesgo» político que supone enfrentarse a una decisión adoptada por un gobierno de tu propio partido; también hemos escuchado a Paco Cuenca, advertir a la Junta de Andalucía, de que Granada no va a consentir quedar marginada de esa A92 ferroviaria que ahora solo mira a Sevilla y Málaga; le hemos oído exigir a Iberia, ADIF y RENFE, más aviones, trenes y mejores infraestructuras para nuestras comunicaciones aéreas y ferroviarias. Hemos oído a la Rectora de la Universidad, sacar los colores, a quienes no han tenido en cuenta la incuestionable preponderancia de la UGR en la IA, a la hora de llevar la sede de la Agencia a tierras, gallegas. También hemos escuchado la voz del presidente de la Diputación, reivindicar mejores conexiones aéreas y terrestres para Granada, así como un compromiso real para que los agricultores de la Costa puedan beneficiarse, después de décadas de espera, del agua embalsada en la presa de Rules, convertida en la piscina más cara del mundo. Partidos políticos, agentes sociales, colectivos ciudadanos, también han hecho oír sus voces sobre tan relevantes asuntos para nuestro futuro… Sin embargo hay una voz, que a pesar de aspirar a ser alcaldesa de Granada y de ostentar desde hace cuatro años, la consejería de Fomento, Infraestructuras y Ordenación del Territorio, apenas si hemos escuchado.

¿Alguien sabe que opina Marifran Carazo, sobre que Sevilla pretenda embolsarse un buen puñado de millones por ser capital de Andalucía, en una operación apoyada por su Gobierno?

¿Alguien sabe que opina la candidata a la Alcaldía de Granada, sobre que las vías del AVE abran en canal el barrio de la Chana?

¿Alguien conoce la opinión de la Consejera, sobre que su Gobierno apoye la construcción de un AVE directo entre Sevilla y Málaga, que deja relegada a la ciudad de la que pretende ser alcaldesa?

¿Alguien ha escuchado a la que fuera concejala de Torres Hurtado, alguna explicación, de por qué el Gobierno al que pertenece, se niega ahora a financiar el 20 por ciento de las obras de las conducciones de Rules que se había comprometido a financiar?

He de confesarles que quien esto escribe, no ha escuchado a la mujer que pretende convertirse en la primera alcaldesa de Granada, posicionarse sobre ninguno de estos asuntos capitales para esta ciudad, con el agravante de que muchos de ellos entran de lleno en su esfera de competencia como consejera de Fomento, Infraestructuras y Ordenación del Territorio.

Estoy seguro de que Marifran tiene opinión, como también de que no la expresa en voz alta porque, o bien su partido no la comparte, o bien serían los granadinos quienes podrían no compartirla, con el riesgo que eso conlleva para sus expectativas electorales.

Nos quedan poco más de cien días para elegir alcalde o alcaldesa de Granada, ya sabemos lo que el actual titular y candidato a la reelección, Paco Cuenca, piensa sobre esos trascendentes asuntos y los disgustos que eso le ha ocasionado con su partido, ahora solo falta que la aspirante Marifran, además de hacerse carne mortal y habitar entre nosotros cada fin de semana, también nos cuente que está dispuesta arriesgar por su ciudad adoptiva.

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