Granada “inocente”

Dentro de los numerosos hitos festivos que jalonan el espacio temporal que definimos como Navidad, hoy jueves 28 de diciembre conmemoramos el día de los Santos Inocentes, una tradición arraigada en muchos países de habla hispana y que, aunque con origen vinculado a un evento bíblico trágico, ha evolucionado a lo largo de los siglos hasta convertirse en una jornada de bromas y risas.

El día de los Inocentes se llama así en conmemoración de un acontecimiento narrado en el Evangelio según San Mateo, que narra como el rey Herodes el Grande, gobernante de Judea, ordenó la matanza de todos los niños menores de dos años en Belén y sus alrededores, con la intención de eliminar al recién nacido, Jesús de Nazaret, a quien los magos del oriente habían anunciado como el «rey de los judíos», lo que suponía una amenaza a su trono, por lo que decidió acabar con su vida. A la vista de los pocos datos que pudieron aportarle los Reyes Magos, Herodes tiró por la calle de en medio y ordenó asesinar a todos los niños varones menores de dos años de Judea.

Los niños asesinados en semejante sarracina son considerados mártires e inocentes, ya que murieron a causa de la ira de Herodes y no por algún pecado propio y la Iglesia Católica los recuerda el 28 de diciembre, como el Día de los Santos Inocentes.

En la actualidad, esta fecha se parece mucho al “April Fool’s Day” de los países anglosajones y en ella planificamos y ejecutamos bromas de todo tipo, desde las más inocentes hasta las más elaboradas, incluso los medios de comunicación no se quedan atrás, publicando noticias falsas, cosa que hace algún tiempo era algo absolutamente extraordinario y circunscrito a este día 28, pero que ahora, lamentablemente, es el pan nuestro de cada día bajo la advocación de las “fake news”.

Si bien es cierto que estamos ante una tradición venida a menos, hace algunos años este día era una pesadilla, en el que que tenías que andarte con mil ojos si no querías ser víctima de todo tipo de “inocentadas”, muchas de las cuales no tenían ni pajolera gracia, no lo es menos que aún seguimos utilizando la terminología de “inocente” o “inocentada”, para definir la candidez, el candor, la credulidad, o la ingenuidad de alguien, pero también el “engaño o ridículo en que alguien cae por descuido o por falta de malicia”, con que la RAE define a la inocentada en su tercera acepción del término.

Pues bien las noticias de las últimas semanas colocan a Granada como la perfecta “inocente”, víctima de todas las tomaduras de pelo, cuando no tropelías y engaños, perpetrados por los matones de la clase, en este caso los Gobiernos de Pedro Sánchez y el Juan Manuel Moreno, con la inestimable anuencia de los de la Diputación y Ayuntamiento granatensis.

Solo en las últimas semanas Bruselas ha colgado en la espalda de esta bendita tierra el monigote de “inocente”, por confiar en que algún día iba a ser posible en enlace ferroviario entre Granada y Motril; dicen por aquellos lares que nos vayamos olvidando del “chacachá del tren” a la costa, al menos hasta 2050.

Herodes se ha travestido de Pedro Sánchez a la hora de birlarle a Granada la sede de la Agencia Española de la Inteligencia Artificial, tal y como acaba de confirmar el Tribunal Supremo, lo cual demuestra que en este país de Rinconetes y Cortadillos, lo del mérito y la capacidad son películas de serie B increíbles hasta para el guionista.

Claro que para Herodes del bueno tenemos a Juanma “el moderado” que en lugar de colgar un monigote en la espalda de Granada, le ha tatuado un solar, que es en lo que está dejando a esta ciudad y esta provincia. En las últimas semanas ha laminado la Escuela Andaluza de Salud Pública, que pasa de ser el único referente andaluz reconocido por la Organización Mundial de la Salud, a un ente sin sustancia adscrito a ese chiringuito llamado Instituto Andaluz de Salud, con sede en Sevilla, que ya veremos en manos de que amiguete acaba cayendo. Súmenle la eliminación del Centro de Enfermedades de Transmisión Sexual, cuando mayor está siendo la prevalencia de estas patologías, el cierre de plantas en los hospitales granadinos y las listas de espera disparadas y convendrán conmigo que la “inocencia” granadina en materia sanitaria es de matrícula de honor.

Pero Juanma sigue pensando que Granada sigue tragando con todo lo que le echen y, por lo tanto, ha insistido en las inocentadas; la penúltima con la adscripción para ciudad bis de la Justicia, del solar destinado en su día a espacio escénico, diseñado en 2009 por el arquitecto japonés Kengo Kuma y presupuestado en 40 millones de euros, que con esta decisión ha pasado definitivamente a mejor vida.

Claro que para inocentada de la buena, la de nuestra flamante alcaldesa, consintiendo la reducción casi al cincuenta por ciento del magro presupuesto para actividades culturales de la Fundación Lorca, mal nacida, mal crecida y peor desarrollada, que en lugar de convertirse en el epicentro mundial del universo lorquiano, se ha transformado en una sospechosa habitual.

Para despedir el año, la alcaldesa ha decidido declarar inocentes “cum laude” a los albaicineros y albaicineras, con su decisión de convertir las escasísimas plazas de aparcamiento del barrio en zona azul, reduciendo así drásticamente las plazas disponibles para los vecinos, en beneficio de los visitantes motorizados, haciendo además que los albaicineros, tengan que pagar una tasa

anual por aquellas plazas que les reserven, con lo que supone además de efecto llamada para el tráfico foráneo, o lo que es lo mismo, más circulación y más contaminación para el ya debilitado Patrimonio de la Humanidad.

Podríamos seguir, pero Granada ya no no tiene espacio en su espalda para que le sigan clavando monigotes que acrediten su “inocencia”, aunque quizás sería más exacto decir, su indolencia, su abulia, su conformismo, su pasotismo, su ausencia de liderazgo, su nula capacidad reivindicativa y su bovina aceptación de todo lo que a bien tengan dispensarle los Herodes de la Moncloa, de San Telmo y de la Plaza del Carmen… ¡Feliz día de los Santos Inocentes!

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