Final de ciclo

Yo iba a escribir este mes sobre los diversos modos de subjetivación, pero el resultado de las pasadas elecciones y el anticipo de las generales me ha inducido a hablar del final del ciclo que tuvo su origen en el movimiento 15M y que contempló “el ascenso y caída” de Podemos como fuerza hegemónica.

Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial se desplegó en Europa occidental un naciente estado de bienestar que conjugó la democracia política con una cierta redistribución de la riqueza que elevó a amplias capas de la población a niveles de vida jamás alcanzados en la historia. Un consenso y un compromiso antifascista sirvió de aglutinante a dicho estado de bienestar que en su debe tuvo que asumir el alineamiento con los Estados Unidos en el marco de la OTAN en la guerra fría que se desplegó tras la expulsión de los comunistas de los gobiernos en la Europa occidental, especialmente Francia e Italia, y la sumisión de los países de la Europa Oriental a la URSS a través del Pacto de Varsovia. Un estatus quo que se mantuvo hasta 1989 donde la caída del muro de Berlín desencadenó la crisis primero y la desaparición posterior de la URSS,despiezada en una miríada de repúblicas independientes, muchas de ellas de dudosa viabilidad. Aquellos polvos trajeron estos lodos: el desmembramiento de la URSS y la liberación de sus antiguos aliados de Europa oriental, apresuradamente introducidos primero en la OTAN y luego en la UE, aparte de lastrar el despliegue y avance democrático dela UE al quedar reducida la misma a un mero mercado, generó un grave problema de seguridad a la Federación Rusa, que se encontró con los países dela OTAN en sus fronteras y además en muchos casos, como los Países Bálticos y Polonia, con ánimos revanchistas. La evolución de Europa hacia el Este simbolizado por el paso de la capitalidad de la Alemania unificada de Bonn a Berlín, así como la formación del grupo de Viesagrado que reúne a muchos delos antiguos países que fueron miembros del Pacto de Varsovia animados por un feroz revanchismo antirruso, anticomunista, pronorteamericano y de frágil conciencia europeísta, ha dificultado , o quizás simplemente abortado, la posibilidad de una Europa fuerte, independiente y con protagonismo en la arena mundial. Si esa tendencia era visible ya con la entrada delos países centroeuropeos y orientales en la UE ahora acaba de solidificarse, quizás de manera irreversible, a raíz de la guerra de Ucrania. La subordinación de la UE a los Estados Unidos, el relanzamiento dela OTAN y el predominio dentro de la UE del flanco oriental, en el cual tienen predominio democracias que como poco pueden ser catalogadas de iliberales, como Polonia y Hungría, configuran una estructura geopolítica de difícil retroversión. El papel de una Europa como una potencia mundial autónoma respecto, por un lado, al imperio decadente: los Estados Unidos ,y por otro, cooperante con los nuevos actores mundiales que están surgiendo, China y sobre todo Rusia con la que una política acertada alemana , la Ostpolitik, había configurado un modus vivendi aceptable para todos y una cierta cooperación euroasiática, es cada vez más difícil.

La guerra de Ucrania , ya desde 2014, fue minando este frágil equilibrio y la última cumbre de la OTAN desarrolladaen

Madrid,que define a las dos potencias emergentes como enemigos a combatir más que como competidores con los que convivir, ha torpedeado completamente este objetivo de un papel autónomo en el concierto mundial dela UE, realineándola de forma brusca en el bando declinante. Esta guerra caliente no solo ha quebrado la autonomía política y geoestratégica europea sino que impide que una era de distensión y cooperación económica facilite la democratización de dichas potencias emergentes.  La guerra refuerza las tendencia autoritarias, nacionalistas y chovinistas de los rusos y retrasa sine die la posibilidad de una reforma democrática en China. Una de las desgracias más grandes de este , quizás imparable, declive norteamericano, es que las potencias emergentes, China, Rusia, India,  presentan unos grandes déficits democráticos, lo que unido a las tendencias iliberales de grandes potencias euroasiáticas como Polonia, Turquía, y al reforzamiento del papel de países no democráticos como Irán y Arabia Saudí, por no aludir a la deriva chovinista y ultra sionista del Estado de Israel que va también camino de convertirse en una república confesional y racista discriminadora delos árabes israelíes y muy agresiva respecto delos palestinos, lo que hace que la caída paulatina del imperio americano no presagie nada bueno en el sentido de un mantenimiento y mucho menos de una ampliación de la democracia.

Es en ese contexto en el que surge, en mayo de 2011,  el denominado Movimiento del 15M, un movimiento que sigue a la huelga general de septiembre de 2010 provocada por la reforma laboral y la reforma de las pensiones implantada por el gobierno Zapatero en el marco de una política de recortes drásticos del gasto social impulsada por la derecha europea capitaneada por Alemania y secundada por los gobiernos socialdemócratas europeos que abandonaron a su suerte a Grecia, único país que se opuso a dichos recortes y fue salvajemente derrotado. En ese marco de recortes de los derechos sociales y del gasto social, lo que aumentó de manera exponencial la desigualdad, implantado tanto por gobiernos de derechas como de izquierda,se produce un movimiento europeo de indignación que denuncia la complicidad delos principales partidos con la política de recortes de Bruselas. En este momento de crisis generalizada se produce un movimiento de rechazo de la democracia representativa basada en los partidos políticos clásico considerados como indistinguibles y una apuesta por una democracia real, que no se sabia muy bien lo que significaba pero que si desarrollaba el aspecto participativo en detrimento del meramente representativo y además buscaba una nueva forma de hacer política más abierta a las aspiraciones feministas, ecologistas, pacifistas, etc. El movimiento ocupó las plazas de España y se mantuvo varios meses, dando lugar posteriormente a formaciones políticas entre las que fue descollando Podemos. Hay que reconocer , y no se dice habitualmente, que el movimiento se mantuvo gracias a que Rubalcaba desde el Ministerio del Interior respetó las concentraciones, cosa que difícilmente hubiera hecho un ministro de derechas, cosa a recordar para los que piensan que cuanto peor mejor y que la izquierda radical viviría mejor en un entorno de derechas. Esa suposición es muy arriesgada ya que la derecha actuaria de forma brutal contra cualquier insubordinación de corte político y reivindicativo considerada como una mera cuestión de orden público.

En las elecciones europeas de 2014 Pablo Iglesias solicita ir en la lista de IU, lo que se le niega, en mi opinión con toda razón, lo que no quita que esas elecciones hubieran sido una buena ocasión para asumir algunas de las críticas del 15M y haber producido un rejuvenecimiento de liderazgo y de la forma de hacer política. IU dirigida por Lara, un honrado comunista pero incapaz de conectar con las exigencias delos tiempos, y especialmente con los anhelos de los jóvenes, tuvo una actuación continuista lo que provocó que casi todo el voto de protesta heredero del 15M que habría tenido que recibir IU se fuera a un Podemos naciente, dando origen a una confrontación entre el nuevo partido y los representantes políticos y sindicales clásicos de la izquierda española. En un análisis de aquellas elecciones europeas el que suscribe constata el descenso del centro y del bipartidismo y concluye: “algo ha empezado a moverse, se trata de impulsar el movimiento, de no detenerlo y de evitar que gire en el vacío”. Se hizo justamente lo contrario:intentar detener el movimiento en lugar de impulsarlo, y el movimiento naciente, carente de dirección política e ideológica clara, empezó a moverse en el vacío, situación en la que se ha mantenido hasta hoy cuando asistimos a su casi práctica desaparición.

Las carencias básicas del movimiento que se fraguó en torno a Podemos fueron fundamentalmente las de todas las visiones voluntaristas y ultraizquierdista de la política radical, agravadas en este caso por un orientación populista , de corte bolivariano y peronista, completamente ajena a la tradición política española y europea, y que prescindía completamente de cualquier análisis estructural marxista y de toda la tradición socialista y comunista con la peregrina idea de ir más allá de la derecha y de la izquierda, cosa que a los más viejos del lugar, no podía por menos que recordarnos al falangismo. El análisis de clase se sustituyó por la simplificación populista de los de arriba y los de abajo, dicotomía absurda y arbitraria , ya que todos se sitúan con los de abajo e identifican como los de arriba a los que no comulgan con sus ideas. El populismo se veía también en el caudillismo del líder omnipotente y en la carencia de estructuras políticas partidistas capaces de enraizar el movimiento en la población. Aun hoy Podemos carece de implantación territorial y de un cuerpo militante consolidado, la única base sólida y estable en la actualidad de Unidas Podemos son las estructuras territoriales y la militancia de IU y fundamentalmente las del tan denostado PCE.

Otro defecto del populismo podemita que comparte con todas las tendencias izquierdistas que ponen el acento en el mero voluntarismo, es lo que podríamos denominar su ‘bovarismo’ , en recuerdo de Emma Bovary, que despreció la vida acomodada, pero aburrida y monótona, en familia por el aventurismo romántico que la dispersó en una vida fantasiosa de gastos suntuosos y aventuras pseudo-románticas que la condujeron al final a la muerte. Hay una izquierda con una inspiración religiosa difusa que interpreta la política a partir del modelo Jericó, es decir, que parte de la idea de que basta con dar siete vueltas a las murallas y hacer sonar las trompetas para que las murallas de la ciudad se derrumben. Lo que obvian estas posiciones es que en la Biblia el verdadero sujeto y actor de la historia es Dios y que el pueblo elegido saca su poder directamente de Jehová y no de su propios méritos. En nuestro caso, que ya no tenemos auxilios divinos, este modelo no puede funcionar. La mera voluntad no sirve si no se apoya en unos conocimientos solidos y en una política adecuada de alianzas.

Una cosa es pensar que las leyes históricas y económicas no son deterministas en sentido rígido sino que solo marcan tendencias y otra suponer que basta la voluntad plasmada en la política para domeñar a la economía y que cualquier cosa es posible. Una cosa es no aceptar el rígido esquematismo estaliniano y otro pensar que al socialismo se puede llegar desde cualquier sitio. Las famosas cartas entre Marx y los populistas rusos, especialmente Vera Zasulich, sobre la posibilidad de pasar directamente de la comuna rusa al socialismo sin pasar por el capitalismo no concluyen como algunos autores, especialmente latinoamericanos ,afirman en la aceptación por parte de Marx de esa posibilidad de saltarse el capitalismo en la construcción del socialismo,sino en la consideración de que ese paso solo sería posible si coincide con una revolución previa o simultánea en los principales países capitalistas. Lo cual hacía muy difícil, por no decir imposible, un paso al socialismo en América Latina, y en sentido amplio en prácticamente todo el denominado Tercer Mundo, dada la debilidad de susburguesías y el escaso desarrollo de su capitalismo.

Ejemplo de ese voluntarismo nefasto fue la revolución rusa que impuso algo que denominó socialismo cuando no se podía hacer por el retraso del capitalismo ruso y que cuando, debido al desarrollo económico y social, el socialismo hubiera sido factible con Gorbachov y la perestroika entonces el pueblo, seducido por los cantos de sirena del capitalismo, ya no quiso socialismo. Cuando se quería no se podía y cuando se pudo no se quiso. Una política izquierdista seria exige el abandono de todo voluntarismo simplista y el tener en cuenta los mimbres con los que hay que fabricar el cesto socialista.

Con relación ala tradición comunista,Podemos pasó de denigrarla como anticuada y obsoleta, a intentar sustituirla diciendo que ellos eran los verdaderos marxistas y comunistas, a intentar, por último, fagocitarla cundo se vieron los límites de su proyecto original y la inviabilidad dela guerra relámpago , el asalto de los cielos, del momento populista. Aprovechando por un lado las dificultades financieras de IU y por otro la tradicional política pactista y de amplias alianzas de la tradición comunista se construyó Unidas Podemos, de forma completamente asimétrica, porque aunque los militantes y las ideas las ponía IU y se suponía que los votos los ponía Podemos, cosa que solo fue verdad al inicio, de una forma completamente coyuntural aprovechando un voto de aluvión, de diversas procedencia, y no todas de izquierda, que era imposible consolidar porque se basabaen una mera coalición negativa sin intereses ni proyecto común. Hoy esos votos prestados han vuelto a sus orígenes, el PSOE, la abstención e incluso a la extrema derecha antisistema como pasó en Francia hace unos años, y solo queda el suelo comunista de los dos millones de votos que han sido la base de los votos de izquierda desde las primeras elecciones de la democracia. Que el voto de Podemos es inestable es evidente desde el principio, ya que en la europeas de 2014 ,momento de su fulgurante aparición,el 60 % de sus votantes decidieron su voto en el último momento, lo que impidió que fuera detectado en las encuestas pero que es prueba también de su carácter dubitativo y no plenamente asumido. Ya en el análisis de esas elecciones primeras apuntábamos que “el heterogéneo y abigarrado conjunto de los votantes de Podemos tendrá que hacer grandes esfuerzos para mantener su apoyo de forma duradera y sostenida”.

El auge de Podemos se inscribe en un proceso de declive del bipartidismo que dio lugar también a Ciudadanos como un partido de centro-liberal, un Podemos de derecha, para rejuvenecer al PP. Es verdad que la fatiga de la democracia española en un contexto de crisis económica y en parte institucional, pero que nunca pudo ser considerada una crisis orgánica en sentido gramsciano, como algunos analistas apresurados vaticinaron, creó una ventana de oportunidad para reajustar el voto, pero cualquier análisis ponderado que articulara la estructura económica, las tradiciones políticas del país, las tendencias culturales,etc. hubiera mostrado cierta incredulidad hacia encuestas que otorgaban la mayoría, unas veces a Podemos y otras a Ciudadanos confundiendo la coyuntura con la estructura.

Que en un momento de crisis se pudiera aglutinar un voto de aluvión de cierta relevancia no suponía que dicho voto fuera capaz de articular una alternativa coherente y creíble, y muchos menos que pudiera consolidarse a lo largo del tiempo. Tarde o temprano las aguas vuelven a su cauce y de igual manera que los votos de gran parte de las clases populares catalanas, ante el creciente nacionalismo catalanista del PSC y de IC, se fueron de forma momentánea a Ciudadanos y en las elecciones siguientes volvieron al PSC, los votos de Podemos volvieron a sus lugares de origen cuando la famosa ventana de oportunidad se cerró. Este reflujo está llegando actualmente a su paroxismo ya que el voto de IU-Podemos está volviendo a los niveles habituales de voto del PCE e IU, dejándose por el camino los votos procedentes del PSOE, de la abstención, de la extrema izquierda y de los antisistema de derecha. La cuestión crucial ahora es , por tanto, si los votos vuelven a ser los de IU, su estructura territorial , especialmente local, es la de IU, si los militantes son los de IU, ¿por qué tienen que estar sobrerrepresentados en las listas los residuales cuadros de Podemos? Aceptar esta realidad es algo imprescindible ahora para Podemos que a lo más que puede aspirar es a que se mantenga a una decena de dirigentes en las listas a cambio de aceptar el predominio político e ideológico de los que ahora aportan la gran mayoría de votos agrupados en la plataforma Sumar, y abandonar cualquier pretensión de imponer su gente y su ideología en el nuevo movimiento, cuyas componentes y programase diferencian de forma radical de ellos, y además están formados en gran parte por represaliados por su cúpula dirigente. De forma paralela los grupos dominantes en Sumar tendrían que ser humildes y generosos: humildes posponiendo su protagonismo local en aras del proyecto global, y en ese sentido algunos movimientos de Compromis son inquietantes, y a la vez ser generosos ,acogiendo a los que les expulsaron y denigraron hace unos años. Sin humildad ni generosidad por parte de todos Sumar será imposible y se frustrará una vez más un intento de organizar de forma operativa la izquierda de este país.

Sumar tiene también defectos de origen; en primer lugar que su líder, fue nombrada directamente por Iglesias como su sucesora, pecado original que solo se puede lavar mediante mucha democracia y apertura que otorguen la legitimidad que el dedazo inicial pone en cuestión. Este problema parece que está más o menos resuelto. Otro problema de Sumar es su heterogeneidad territorial que si se impone convirtiendo la plataforma en una suma meramente yuxtapuesta de localismos varios puede lastrar su imprescindible dimensión estatal. Otro problema es la cuestión del liderazgo , aunque Yolanda Díaz no es una líder caudillista, soberbia  y autoritaria, como su predecesor , es obvio que el fantasma de líder anti partido que conecta directamente con las masas por su carisma, fantasma en el que cayó por ejemplo Carmena, está siempre rondando y hay que articularla democracia interna y un equipo solvente que arrope al líder y le dote de proyección organizativa y territorial, cosa que nuca tuvo Podemos por su concepción populista y caudillista de la política. Los proyectos de izquierda son siempre colectivos y el tener un líder efectivo y con carisma no dispensa de la necesidad de construir equipos democráticos y eficientes a la vez. Con todo la única salida, no solo para la izquierda sino para la estabilidad social y territorial del país, pasa por la reedición de la coalición que ha sustentado al actual gobierno y eso exige la concentración del voto de izquierdas en un Sumar basado en un programa socialdemócrata radical serio y creíble, que escape a excesos y errores como los ligados a algunas de las leyes estrellas del actual gobierno, leyes sectarias, impuestas al dictado de lobbies minoritarios, sin consenso ,lo que dificulta seriamente su pervivencia y mantenimiento duradero.

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